Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Domingo, 4 de octubre de 2026

PARLOTEO EN EL RÍO AL CAER LA TARDE

loros
Bulevar de los días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano.
loros
De Charlesjsharp – Trabajo propio, from Sharp Photography, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38218687

No solo el Río Cali entona su propio canto. La fuerza de las aguas sobre su garganta y las piedras que prestan sus ecos se suman para emitir una sinfonía que dura todo el día. Al caer la tarde, pareciera que el Río, – cansado -, mitigara el batir de sus aguas y de llenar de música la Ciudad.

Esta circunstancia es paralela a la llegada de una bandada de loros y periquitos que  retornan a sus nidos. Decenas de parejas cargadas de cansancio desean comunicar a sus locuaces contertulios lo acontecido en su estadía en lugares lejanos.

No bien acaban de aterrizar, revolotean de palma en palma frente al Hotel que reina en todo el centro de Cali. La algarabía es fenomenal. Cada uno abre su pico al tiempo y arman un parloteo que se oye en todo el barrio del Centenario y alcanza a llegar hasta El Peñón y a Juanambú. Las ramas de las palmas al pie del Río no alcanzan para albergar a la invasión  ansiosa de posarse en un lugar tranquilo para descansar y charlar.

Unas parejas andan solas y otras llegan en grupo. No hallan el lugar en donde esta mañana habían separado el cupo. Gritan y lanzan chillidos agudos para reclamar su derecho y la tarde se convierte no en un concierto verde y pardo sino en un alboroto. Entonces prueban juntarse a otras parejas que ya encontraron alojamiento y han depositado lo que traían bajo sus alas. Unas aceptan y otras alegan. En esto son expertas y arman al tiempo variados coros de altercados.

No solo se han apoderado de las bellas palmas que adornan la Avenida Colombia sino que han establecido su dormidero en los samanes y chiminangos que bordean el Río. Puesto que no hay cama para tanta gente han buscado troncos secos y hasta entre las lianas que rodean el Bulevar del Río. No importa que el alojamiento no sea tan confortable como en las altas palmas con varios pisos, ascensores y aire más fresco.

Esta tarde vendrán y cualquiera las podrá ver y oír. Y mañana y pasado mañana. Ellas ya son residentes permanentes. Vienen de huida de la Reserva Natural de los Farallones en donde los colonos nuevos y la minería las han desterrado. Más paz encuentran aquí en la ciudad. Han dejado su habitat natural en el que convivían con aves más grandes y coloridas y de animales terrestres como guatines y conejos,  zarigüeyas y reptiles.

Llegarán y sacarán de la monotonía a quienes moramos por estos lugares cercanos al Río. Poblarán de murmullos y chillidos, de escándalo ininteligible, de su parlanchinería florida y su vuelo corto y veloz. Los veremos en lo alto de postes y la cúspide de torres y árboles corpulentos. Parecerán vigías y centinelas desde las 6:00 p.m. hasta la madrugada cuando, desde el abrigo del descanso, emprenden otro viaje al silencio de la noche.

Articulos relacionados

domingo 4 octubre, 2026 a las 6:57 pm

Contraloría pone bajo lupa las finanzas de Caldono

domingo 4 octubre, 2026 a las 9:42 am

Elecciones a un año