¿Para dónde señala Aurelio?


Me sorprendió encontrar en estos días en Facebook dos nuevas fotografías del exministro de Agricultura y del Interior, Aurelio Iragorri Valencia.

Esas imágenes me previnieron porque las señales visuales en redes sociales a menudo preceden a los anuncios formales.
Quiero decir que, más allá de la renovación de imagen, a mí me parece que la puesta en escena de estas dos fotografías proyecta una declaración de intenciones. Tienen un diseño que en el actual panorama político se traduce en una cosa: el lanzamiento inminente de una precandidatura. No sé a qué.

Y digo que me sorprendió porque no sabíamos de Aurelio desde mayo de 2018, cuando prácticamente cerró sus redes sociales y decidió retirarse de los escenarios públicos.
Iragorri Valencia, primo hermano de Paloma Valencia, hace siete años estaba escribiendo: “Creo firmemente en la opción de Germán Vargas Lleras como Presidente de Colombia. Estoy convencido que más de 30 años de servicio al país y a los ciudadanos, evidencian su experiencia y conocimiento. Creo que no es por las esquinas del odio, la venganza, o el populismo como se llega a la Casa de Nariño, sino por el centro, con planes, iniciativas, y propuestas. ¡Germán Vargas Lleras tiene a Colombia ️ en el centro de sus ideales, y por el centro vamos seguros a la segunda vuelta!» (sic). Ganó Ivan Duque, la extrema derecha.
Creo que el nieto del presidente de Colombia entre 1962 y 1966, Guillermo León Valencia, se había retirado a disfrutar de su prosapia patoja, de su historial de éxitos, pues a sus 59 años ya había sido desde viceministro del Interior y de Relaciones Políticas hasta ministro del mismo ramo y de agricultura, después de haber sido delegado de Colombia ante la Asamblea General de la ONU, gobernador encargado en varios departamentos, y alto consejero presidencial.
A propósito, es hijo del exgobernador de Cauca y expresidente del Senado y de la Cámara de Representantes Aurelio Iragorri Hormaza, quien falleció en el año 2020.

Este gesto no es inocente. Parece decirnos: “miren hacia donde yo miro, hacia allá está el destino de Colombia”.
Lo curioso es que nadie sabe muy bien dónde queda ese destino. Algunos aseguran que señala hacia el Palacio de Nariño; otros, que apunta al feudo de siempre: el Cauca, donde todo empieza y todo termina, pero donde casi nada cambia.
Habrá que esperar para conocer las decisiones se tomen al interior del Partido de la U, hoy regentado por la exgobernadora del Valle del Cauca Clara Luz Roldán y por el exregistrador nacional Alexander Vega. Conviene recordar que los señores Iragorri Valencia e Iragorri Hormaza, también fueron presidentes de este partido.
Pero analizando la foto con más detalle, Aurelio me pareció un Sebastián de Belalcázar contemporáneo, sin espada, pero con discurso, señalando al horizonte, no hacia el mar Pacífico como símbolo de dominación, de expansión colonial, como el original desde su pedestal de Cali, sino hacia un horizonte más difuso, como símbolo del nuevo viejo país: el que sigue creyendo que el futuro se puede señalar con un gesto heredado.
Tendría que decir, a modo de cierre, que en este nuevo reacomodo político rumbo a las elecciones de 2026, cuando el mapa político se redibuja entre el cansancio del gobierno y la dispersión de la oposición, vuelven a aparecer los mismos nombres, aunque con nuevos disfraces. El gesto de Aurelio Iragorri me sugiere algo más que una aspiración personal: es la persistencia de una herencia que no se resigna a desaparecer. Quizás sea la nostalgia de un poder que aún no ha entendido que el país cambió mientras ellos estuvieron ausentes.
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