País de leyes con decisiones políticas


Como ha sido noticia y eje de nuestra atención las últimas semanas, el proceso de paz está en su etapa definitiva, muy a pesar que nos hicieron «conejo» con proselitismo armado los jefes de FARC, me resulta muy interesante la discusión que se ha dado por la significancia de éste suceso, más aún la facilidad con la que se resolvió la necedad de los que en la guajira se pasaron por la faja los protocolos, en últimas aprovechándose de la laxitud del gobierno y del presidente, eso sí, mandan a poner la cara al ministro del Interior, pero el ministro de Defensa guarda un silencio ensordecedor.
El plebiscito para la paz está en manos de la corte y el magistrado ponente manifestó aun no tener las actas de los debates realizados en el Congreso de la República, requisito éste para el estudio del cuerpo de la ley emanada del poder legislativo, la Corte Constitucional en sala plena le corresponde evaluar si efectivamente, ésta herramienta constitucional es la más adecuada para definir la refrendación de los acuerdos de la Habana, en lo que a mí respecta, si la Corte Constitucional tomara una decisión jurídica, el plebiscito no sería la más adecuada de las herramientas, pero, con el mensaje erróneo del señor presidente de la República, que si el plebiscito no pasa o llega para sanción presidencial, entonces lo que se ha realizado en La Habana se irá por la borda, creo que ha metido presión en la corte y sus magistrados, nada raro en su alteza imperial, debería hacer lo que supuestamente está haciendo las FARC y es la pedagogía al pueblo colombiano, antes de dar por hecho que lo que se acordó es del gusto y beneplácito de todos nosotros, no he escuchado aun lo que más interesa, la entrega y destrucción de todas las armas en poder del terrorismo, ni las zonas de concentración para el desarme, ni quien será el garante u organización internacional, que vigilará este acontecer, solo espero que ese ente internacional no sea la UNASUR.
Ahora todos están a la expectativa de lo que pueda terminar el 23 de marzo tal como prometieran las Farc y el Gobierno, en lo que fue calificado por los medios en un hecho histórico, la verdad, mi humilde opinión es que esa paz tan «rola» y elitista, no ha ponderado algunas situaciones que hoy nos abruman a todos los colombianos, la realidad social, económica, político administrativa no es prometedora, cuando las entidades importantes de la nación como la policía se encuentran en medio de escándalos y corrupción, cuando una economía petróleo dependiente ha caído junto con sus precios, cuando el gobierno acaba de darse cuenta que la política de austeridad en lo público se debe dar en la vacas flacas y en las vacas gordas, recortando ingresos a las diferentes carteras y ministerios del gobierno, esto es preocupante máxime con los retos que llegan a las regiones con el post conflicto, de ahí mi preocupación, pues pareciera que el victimario legítimo es el Estado, quien pondrá al país entero a cargar con el perdón por el terrorismo en el corazón y en el bolsillo, pues no alcanza la venta de ISAGEN, para cubrir todas las peticiones de FARC, y algo más preocupante es que FARC no asume su responsabilidad no sólo con las víctimas, sino con el pueblo colombiano en la construcción de un estado social de derecho mucho más moderno, justo y equitativo, deberían meterse la mano a las caletas de los millones y millones de dólares, para pensionar a todos sus jefes guerrilleros, para garantizar la seguridad social y mejorar el sector salud, acceso a la vivienda, financiar proyectos rurales para el campesinado que cedió ante la ley del fusil y el cultivo ilícito para subsistir, para seguir con vida.
Las aspiraciones políticas de los jefes de las FARC son obvias, pero en aras de la verdad y la justicia se necesita que su gesto de arrepentimiento sea el sometimiento a la justicia, limpiar sus conciencias hasta donde se pueda por vías judiciales, y así, le demuestren al país de una vez por todas que la paz también es su interés y no sólo llegar al poder.
Para terminar dejo aquí unas preguntas que me tienen meditando:
- ¿Si el plebiscito no pasa en sanción aprobatoria en la corte constitucional que hará Santos y mejor aún que haremos los colombianos?
- ¿Será que la paz rola que se ha pactado dejará la responsabilidad a las regiones para que esta paz se perpetúe, tendrá los suficientes recursos el ministerio del post conflicto para cubrir todas las regiones afectadas por Farc?
- ¿La decisión de la Corte Constitucional, será política o jurídica?
- Los que votamos por el NO, seremos señalados como enemigos de la paz, ¿acaso las democracias no se perfeccionan al tener un alto grado de participación de la oposición?



