Pablus Gallinazus

De: Alvaro Thomas / [email protected]
«Dichosa edad feliz… comer melcocha fresca y hurgarse la nariz» (De la Misa Patoja).

Cuando sin necesidad complicamos la vereda. Cuando cambiamos el Ángel de nuestra guarda por Batman. Cuando complicamos en demasía lo obvio, sin siquiera entenderlo.
Cuando se nos mass-enseña que una consigna o que un helado de marca en un palito, son más importantes que oír las frustraciones de muchos grupos de jubilados en las bancas de los parques.
Cuando fuerzas muy poderosas manipulan y pretenden vender hasta la virtualización de la utopía, es conveniente no olvidar ser radicales.
Es decir, no olvidar bucear hasta la raíz de los conceptos nuevos y heredados.
Hasta el sentido de los cuentos de nuestra infancia.
Hasta el saber de los iletrados y hasta el excluido de las vendedoras de chontaduros.
También tocaría bucear hasta la raíz de nuestras subestimadas pendejadas…
Pablus Gallinasus logró sembrar semillas y cosechar frutos. Se ha olvidado. Nos ha motivado a tratar de entender hasta la relación de los mocos con la política…
Es bueno recordarlo… sin olvidar que «hay tantas cosas que el tiempo cambió».
A. Thomas



