Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Lunes, 5 de octubre de 2026
domingo 24 abril, 2011 a las 10:14 am

OSHO

 Por Rodrigo Valencia Q


Especial para Proclama del Cauca
“Osho, un maestro iluminado de nuestro tiempo”, fue una paradoja viviente. Es, más bien; porque ahora, más que nunca, vive entre sus múltiples seguidores, que pretenden encontrar en él una antorcha para iluminar los equívocos pasadizos de la existencia.
Como todo gurú de imagen estereotipada, habló en directo desde su barba blanca y larga, en el dialecto de los “iluminados”. Fue alguien que se formó a sí mismo para ser contestatario contra las gastadas necedades de la filosofía y las religiones muertas, contra toda moralina hipócrita y contra los deseos ultraterrenos mal entendidos.
Desde Lao Tse hasta Nietzsche, sus palabras recorren multitud de probabilidades, sin quedar excluidas las caras de la contradicción; porque es en la síntesis de los contrarios donde él propone la danza, la euforia espiritual, el nivel de los opuestos viviendo en un solo cuerpo, mente y espíritu.
No es que él haya patentado el amor a la existencia; pero con su actitud parece que lo descubriera; en contra de los ascéticos que laceran la vida con estorbos inútiles, o de los religiosos “progresistas” que desconocen la profundidad del existir; en contra del monje que se retira de este mundo, y en contra del propagandista político que pervierte almas con discursos engañadores sobre la paz, la cantidad, la economía y la utopía social.
La actitud espiritualista de Osho es única. Muchos dirían que es un falso profeta en estos tiempos mesiánicos, y otros que es un sofista tardío de los tiempos helénicos. Lo que lo enaltece: su facilidad única y prominente para hablar. Si la inteligencia se midiera por la facilidad de expresión, Osho era un genio, o un poeta; un filósofo erudito, para sortear cualquier eventualidad de la existencia; un místico moderno que propone inusuales vías para el despertar, un experto en las encrucijadas del espíritu.
Bhagwan Shree Rajnesh, alias Osho, hindú (1931–1990), animó turbas en su contra, en medio de sus miles de seguidores. Fue arrestado en Estados Unidos, y el gobierno trató de destruir su comuna; y veitiún países le impedían su entrada. En 1986 volvió a India, en donde continuó su labor desmitificadora, tendiente a devolver al ser humano la euforia, la inocencia trascendente, el conocimiento intuitivo que exalta la esencia de lo religioso al mismo tiempo que la potencia mundanal de la risa, la celebración, el gozo de la vida. Porque el “otro mundo” no está más allá sino escondido en los pliegues de este mundo; porque el cielo y el infierno, el ser y la nada, la vida y la muerte, van juntos, constituyen un movimiento único de la realidad, un foco único de manifestación de lo real, el único espacio posible para encontrar la sustancia de nosotros mismos.
Creo que nuestro tiempo está maduro para aceptar cualquier ideología. Los criticismos debilitan los modelos gastados, y nuevas actitudes forman parte del telón de las culturas. En Osho, el hombre nuevo surge como el intento de ser auténtico, desalienado, libre para la catarsis reveladora del espíritu.
De entre las innumerables obras de Osho, he leído “Tao los tres tesoros”, y “Vida, amor, risa”; y actualmente estoy leyendo “El Verdadero Nombre” y “El Significado Oculto de los Evangelios”. Son palabras sencillamente geniales; todas, “pronunciadas espontáneamente ante una audiencia en vivo”; textos para replantearnos a nosotros inquisitivamente, en este último recodo de los tiempos: “Deja de lado tus conocimientos, olvida tus sagradas escrituras, olvida tus religiones, tus teologías, tus filosofías. Vuelve a nacer, vuélvete inocente, y eso está en tus manos…Y descubrir tu ser es el comienzo de la vida”.
Este tiempo decadente necesita de falsarios, gurúes que encomian el éxito, el ego y el engrandecimiento personal; pagan con falsa moneda las adulaciones de multitudes confundidas. Creo que con Osho no sucede tal cosa; le concedemos el beneficio de la duda; su espectáculo formidable habría que probarlo en la intimidad de nuestras almas.
Leer más…

Articulos relacionados

domingo 4 octubre, 2026 a las 6:57 pm

Contraloría pone bajo lupa las finanzas de Caldono

domingo 4 octubre, 2026 a las 9:42 am

Elecciones a un año