OMNIA MEA MECUM PORTO


La imagen es diferente al objeto. J.P Sartre
Cuando hundo la palabra “Enviar” puesta en el correo electrónico, el texto escrito ya no tiene pertenencia propia: es de quien lo reciba a excepción del documento jurídico o personal misiva.
El lector, que será su dueño, determinará su destino: publicación o cesto.
Ocurre lo mismo con los objetos cuando no están al alcance, incluyendo personas, animales, plantas. Al transitar fuera de la habitación, sólo se tiene lo que se lleva encima, según la divisa: “Omnia mea mecum porto”: Contestación de uno de los siete sabios de Grecia a sus conciudadanos.
Todo lo que creo mío está en el pensamiento, memoria e imaginación. Lo guardado en la caja fuerte del cerebro con sensaciones, percepciones, asociaciones, ideas, valoraciones, conceptos y síntesis, conformantes de la conciencia, que es con lo que el animal-humano se da cuenta.
Llevo llaves como objeto atados a una realidad que no poseo. Un lugar donde está lo que creo tener, como fe, vacío de la nada.
Lo que está afuera pertenece al adentro, siendo la única pertenencia.
El perturbado mental es dueño de su mundo y mora entre sueños de luz y demonios: Fantasmas que lo habitan. Se cree que tener cosas, aunque no proporcionen utilidad inmediata práctica, es tenerlas. Aquello que se quiso consumir pero sólo quedó en el deseo.
Se es sólo dueño de deseos. Lo que se consume existe cuando llega al paladar con su olor y sabor.
El libro que se quiere leer es posesión al adquirirlo, palpándolo, asimilarlo, con el placer que proporciona lo agradable. Ocurre Igual con el amor.
El pobre ostenta su pobreza y el rico su fortuna. Con ella hace posible, reales sus deseos: Los bienes al alcance de sus intereses.
Se vive en sueños de deseos, esperanzas, anhelos, cuales quieran sean. Se es lo que se piensa, aunque la posesión esté lejana.
De ahí que se quiera ser lo que no se es. De ahí la envidia. Del deseo de la posesión del otro o de la naturaleza nace la magia cuando se quiere que lo de afuera sean pertenecía. Sólo así se es dueño de otras existencias.
Con la muerte se apaga la luz de los deseos, sueños. De las imágenes, que son diferentes a los objetos fantasmagóricos de la realidad.
Con ella se retorna al lugar donde los sueños de dios no poseen la llave, que abre la posibilidad del retorno…
Alegría de Pio. 3:05 a.m.
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N.D.: En una ocasión, cuando los habitantes de Caria (Asia Menor) se disponían a abandonar la ciudad por el asedio al que los tenía sometidos el persa Ciro y se llevaban cuantos objetos de valor poseían, un ciudadano le preguntó a Bías de Priene, filósofo del siglo VI a. C., uno de los siete sabios de Grecia, si no hacía sus preparativos para la marcha. El sabio le contestó: «Llevo conmigo todas mis cosas» (Omnia mea mecum porto), dando a entender con ello que los bienes más preciados para él eran su sabiduría y el tesoro de sus pensamientos.



