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Viernes, 2 de octubre de 2026

Ojo con la puntualidad

A un toque - Julio Herney Narváez Zapata
Julio Herney Narvaez Zapata
Por Julio Herney Narváez Zapata

Dicen que la puntualidad es “cortesía de reyes, deber de caballeros, hábito de gente de valor y costumbre de personas bien educadas”; traigo esto a colación porque tal parece que la impuntualidad se ha vuelto una vieja costumbre en esta región y viene haciendo carrera en casi todas las esferas de la sociedad.

Como les parece que el pasado viernes, 15 de agosto, se había citado a los medios de comunicación de la ciudad de Popayán a una rueda de prensa en el Salón de Los Espejos del edificio de la Gobernación del Cauca a las 6:00 p.m. por parte de la organización del Primer Campeonato Sudaméricano Sub-22 de Voleibol Femenino, y el evento se inició  con un poco más de una hora de retraso.

La razón, el señor gobernador Temístocles Ortega Narváez no se encontraba en la capital caucana por estar cumpliendo con otros menesteres y obligaciones de su cargo en un municipio cercano y no podía estar a tiempo para dar por iniciada la rueda de prensa de carácter internacional por la magnitud del campeonato.

Pero tampoco aparecieron, a la hora señalada, las demás personalidades que supuestamente iban a presidir la rueda de prensa, como es el caso del señor alcalde de Popayán, Francisco Fuentes Meneses; la gerente de Indeportes Cauca, Ana Bolena García Ricardo; la secretaria de Deporte y Cultura del municipio, Mónica Rocío Ruales y el coordinador del campeonato internacional, Guillermo Marmolejo. Aquí vale la pena resaltar que el único que llegó con tiempo a esta cita con los periodistas, fue el señor Gustavo Chávez, presidente de la Liga Caucana de Voleibol.

Lo del gobernador es entendible y hasta aceptable, lo que si no lo es bajo ningún punto de vista es que sabiendo que la primera autoridad del departamento maneja una agenda de compromisos, los organizadores del certamen deportivo no hayan contado con su disponibilidad de tiempo para organizar una reunión con los periodistas deportivos de la ciudad. ¿Pero y los demás? Ni siquiera excusas dieron por su ausencia. Y al final, adivinen quiénes fueron los directamente afectados por el retraso.

Porque, no se les olvide, los periodistas somos personas comunes y corrientes. Y al igual que cualquier ciudadano del común también tenemos obligaciones, compromisos, manejamos horarios y no nos debemos a una sola causa. Lo mismo que el gobernador y muchas otras autoridades y personalidades de la ciudad, manejamos una agenda y bastante apretada, entre otras cosas, para poder cumplir con nuestra misión de informar.

Y qué decir de aquellas personas que tienen que cubrirle la espalda a los impuntuales. Los Sancho Panza, aquellos fieles escuderos que tienen que ponerle el pecho a la brisa y coger el toro por los cuernos. ¡Válgame Dios!, tienen que dar la cara e inventarse infinidad de cuentos, no solo para hacerlos quedar bien, no señor; sino para que los puntuales no se aburran con la larga espera y no abandonen el recinto, y al final la reunión tenga la acogida esperada. La verdad hay que tener carácter y mucho de lo que sabemos, para realizar dicha tarea; es como detener una avalancha que quiera o no quiera terminará sepultándolos. Pero les ha pasado tanto que ya se han vuelto duchos en la materia y lo hacen sin ni siquiera inmutarse.

Lo único cierto es que es muy raro, en esta capital, observar que una rueda de prensa con algún funcionario inicie a la hora pactada. Recuerdo que el alcalde Ramiro Navia a la hora de ser impuntual, en las ruedas de prensa, no tenía rivales. Pero tal parece que el gobernador de turno le quiere hacer la competencia y está haciendo los suficientes méritos para ello, pues recuerdo que a la socialización de la ampliación del Centro Comercial Campanario, que se efectuó en el auditorio de la Cámara de Comercio del Cauca, también llegó demasiado tarde y puso en calzas prietas a Oriana Mendoza y al arquitecto Jorge Naranjo.

Así que señoras y señores, recuerden que la impuntualidad es una falta de educación y de respeto para con los demás.

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