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Sábado, 3 de octubre de 2026

ODEBRECHT: VERGÜENZA Y SALVACIÓN

ODEBRECHT

Crepitaciones 2017 - Lic. Javier Enrique Dorado Medina

Imposible no escribir ni opinar nada sobre el caso Odebrecht, el peor, catastrófico y maléfico caso de corrupción oficial de toda la historia colombiana, llamado así por el apellido del magnate brasilero de la construcción, Marcelo Odebrecht, el cual, desde que se conoció en Colombia desde el 22 de diciembre del año pasado, ha ido “in crescendo” y a la manera de esos cánceres malignos, cada día se va irrigando en diferentes direcciones y nos va mostrando un conjunto de personajes de la vida nacional, de la alta sociedad, de la “jai”, como dice la gente, nombrados en altos puestos del gobierno nacional, pero quienes sucumbieron ante el poder del señor Don Dinero, “el estiércol del diablo” según el escritor italiano Geovanni Papini y se dejaron tentar por él.

Es tan grande esa red de implicados e implicadas en ese antro de corrupción oficial y privada, que incluso ya se han hechos mapas y grandes diagramas del caso, donde aparecen exfuncionarios como Cecilia Álvarez exministra de Transporte y Gina Parody, exministra de Educación, funcionarios como Luis Fernando Andrade presidente de la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura), algunos asesores de la campaña del actual Presidente Santos como por ejemplo Roberto Prieto, gerente de la campaña en 2014, de la campaña de Oscar Iván Zuluaga, 2014, el senador dela U, Bernardo Miguel Elías, empresarios como José Elías Melo Acosta, expresidente de Corficolombiana y los propios directivos de la empresa, filial colombiana.

ODEBRECHT

Al margen del caso en sí mismo, que es comparable a un tsunami económico y financiero que arrasó y está arrasando los cimientos de nuestra flácida y carcomida democracia, si así puede llamarse, ya erosionó la poca credibilidad que teníamos los colombianos en la clase dirigente y política. Prácticamente se acabó la fe en ellos, porque con semejante nocaut, es casi imposible creer en ellos, estando solamente a un año delas próximas elecciones, debiendo “ellos” convertirse en auténticos magos, prestigitadores y seductores, para cautivar a un pueblo colombiano ya cansado y “jarto” con tantos casos de corrupción, al estilo de las cajas chinas, cuando un caso es mayor que otro y este es peor que el anterior y así por el estilo. Recordemos algunos de ellos: Saludcoop, Isagén, el metro y Transmilenio de Bogotá, Reficar, Cerro Matoso, Los Nule, Foncolpuertos, la salud en general, la mafia en el fútbol, las regalías y ahora la reina de la corrupción, el caso Odebrecht, ¿cuál seguirá?… Y ahora que hablo de regalías, ya en nuestro departamento del Cauca, se conoció un caso aberrante de corrupción, cuando la Contraloría Nacional, descubrió que los recursos de las regalías para la ciencia y tecnología, terminaron en un Spa (un gimnasio) y en un asadero de pollos. ¡Dios mío, qué vergüenza!

Por todo anterior, en mi concepto personal, pienso que el caso Odebrecht se convierte en la magnífica oportunidad para demostrar que los colombianos ya tenemos madurez para no seguir eligiendo a los mismos con las mismas y que ya es tiempo de pellizcarnos (o si no, votemos en blanco, ¿no les parece?). Si no es ahora, con semejante batacazo: ¿Cuándo será?

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