Nuestro sector azucarero y los hechos que lo rodean


Varios hechos golpean por estos días a nuestro sector azucarero colombiano.
Hace un par de semanas, cuando Mondelez (Chiclets Adams), cerró las puertas de su fábrica en Cali, algunos medios de comunicación, con desconocimiento total del tema, adjudicaron el cierre de esta planta al precio del azúcar en Colombia. Esto no es cierto, pues como lo explicaron sus dueños, el cierre de la planta de Chiclets Adams se debió estrictamente a la obsolescencia de su fábrica en Cali y la capacidad instalada de su planta en México, capaz de cubrir el mercado de esta zona del mundo.
Por otra parte y como complemento a este tema, hay gran preocupación por la presión que la industria de alimentos, confites y chocolates le está haciendo al Gobierno Nacional para que desmonte el Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar y las Franjas Arancelarias de Precios. Pero para qué sirven estos instrumentos es la pregunta que muchos nos estamos haciendo. Según un estudio sobre el mercado internacional dirigido por Andrés Escobar (actual Viceministro de Hacienda), en 2011: “Colombia produce menos del 2% de la producción mundial, por lo que es un tomador de precios; es decir, su precio interno se forma con base en el costo de importación de azúcar, determinado principalmente por el precio internacional”.
Este mismo estudio, muestra que el precio del azúcar es altamente volátil, lo que hace que el precio internacional casi nunca cubra los costos de producción (sólo se logra en momentos donde los precios son muy elevados). Los precios actuales son prácticamente los mismos que existían entre 1998 y 2002.
Por lo tanto, el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP) se requiere para estabilizar adecuadamente el costo de importación. La franja aumenta el arancel en épocas de precios bajos y lo reduce en épocas de precios altos, lo que logra estabilizar el costo de importación. De no existir la franja, se quebrarían los productores agrícolas en épocas de precios bajos y se afectarían sensiblemente los usuarios industriales en épocas de precios altos. Es que el precio internacional del azúcar presenta la más alta volatilidad fluctuando por ejemplo, en los últimos 10 años, entre 4.7 y 32.5 ctvs de dólar la libra. Hoy en día está en 12 ctvs de dólar la libra.
Con relación al Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar (FEPA), el mismo estudio dirigido por Andrés Escobar explica: “Al no tener incidencia sobre el precio de equilibro doméstico, la eliminación del FEPA causaría una menor producción de azúcar, menor generación de empleos y al no haber exportaciones de azúcar se generarían menos divisas, pero los consumidores locales enfrentarían el mismo precio original en el largo plazo, lo que resultaría, desde una perspectiva de equilibrio parcial, en una pérdida de bienestar para la sociedad”.
Estos dos instrumentos son los que logran defender al sector azucarero colombiano de las oscilaciones en el precio internacional de este producto, el cual es determinado por la oferta de grandes productores como Brasil, India, Tailandia y Australia y por los efectos de los subsidios de muchos países, entre los que se destacan los de los Estados Unidos y la Unión Europea.
La industria de dulces y chocolates de nuestro país, sostiene que estos dos mecanismos hacen que el precio del azúcar sea alto, lo que va en contravía con el estudio de Andrés Escobar, que muestra claramente que en Colombia los precios son normales frente al resto del mundo y que su estabilidad es lo que le ha permitido generar un empleo formal estable, que llega a 188.000 trabajadores y del cual dependen más de 700.000 personas de la región y los ingresos de 47 municipios del Cauca, Valle del Cauca y Risaralda.
La discusión que se debe dar es que al desmontar estos instrumentos que son legales y muy válidos para el progreso de la economía de nuestra región y del país, la industria de dulces y chocolates se ahorraría el 1% de sus costos, mientras que nuestra industria azucarera vería afectada de manera muy importante sus ingresos, comprometiendo su sostenibilidad.
La verdad es que los mecanismos de política agrícola no han afectado la competitividad internacional de la industria de confitería y chocolatería. Es así como la balanza comercial positiva de estos productos aumentó de 19 millones de dólares en 1995 a 428 millones de dólares en 2014.
La totalidad de los países del mundo como política de estado, protegen su producción agrícola y lo hacen de una manera más decidida que Colombia. No es extraño entonces, que un productor eficiente como nuestro país tenga instrumentos de política pública que hagan frente a las distorsiones del mercado internacional, que no tengan costo fiscal y que no afecten a los consumidores, sobre todo teniendo en cuenta que Colombia es uno de los pocos países en que las importaciones de azúcar son totalmente libres.
Se ha creado el mito que en Colombia se paga un azúcar muy costoso, lo que se desvirtúa con el cuadro anexo que muestra el costo del azúcar en los supermercados de 15 países:
| PAÍS | PRECIO KILO USD abril 2015 |
| Brasil |
0,72 |
| Colombia | 0,88 |
| Ecuador | 0,92 |
| El Salvador | 0,96 |
| México | 0,98 |
| Chile | 1,01 |
| Perú | 1,08 |
| Canadá | 1,39 |
| Costa Rica | 1,50 |
| Argentina | 1,52 |
| Bélgica | 1,68 |
| Australia | 1,74 |
| Estados Unidos | 1,93 |
| Reino Unido | 2,12 |
Este es un llamado a defender nuestro sector, al igual que lo hacen los habitantes de otras zonas del país con los suyos.
No podemos permitir que el sector azucarero se debilite y de paso acabe con la estabilidad del valle geográfico del río Cauca, zona que hemos construido con el esfuerzo y trabajo de cada uno de nosotros.
Finalmente, es de anotar que contrario a lo que se ha informado, la Superintendencia de Industria y Comercio no ha tomado ninguna decisión respecto a la investigación que adelanta en relación al sector azucarero colombiano.



