NOCHE CON LUNA Y TÚ



Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
Frag. del poema Nocturno III de J. A. Silva.
La noche está de rumba hoy. Está iluminada con una bombilla amarilla montada sobre un horizonte de nube y calma. Parece que la noche estuviera enamorada y vagara sin escolta ni afán. Caminaba rauda y buscando el espacio libre como si estuviera en pos de una figura de plata y luz. Esa eres tú.
¿Cuántos de quienes estamos aquí, bajo el empíreo azul que ahora está vestido de blusa amarilla y pantalón gris, somos conscientes de que la Noche y su luna nos anda buscando hoy?
Es sábado y por eso, muy elegante, brilla radiante mirando como auscultando entre las sombras, para agarrar del brazo a quien quiera bailar con ella.
La luna está plena, redonda, y corre como un corcel de luz. Ha dejado su séquito de nubes albas y se apostado detrás de una catedral de nimbus y cirrus. Como una princesa de cristal se ha disfrazado de incógnita y ahora saldrá a ayudarle a escoger pareja para rumbear.
Las colinas, los cerros, la comunas y los siete ríos han abierto sus fauces como esperando una seña. ¿Cuándo bajará la Noche con su ropaje de luna y nube de su carruaje de gris y viento?
Y, tú, habitante de este planeta, ¿estás mirando este espectáculo? ¿Estás pendiente de esta visita de luz y cielo?
En noches como ésta el ambiente está callado. Solo se oye un sonido sordo allá en la avenida lejana. Es el ruido de la ciudad que se mueve por calles y salones. ¿Quién se estará asomando por la ventana? ¿Quién estará alerta para alzar el brazo y dejarse llevar de la mano de esta Noche tan serena?
Hay solo un invitado para que la Noche escoja, ¿quién se quiere postular? Deberá estar con el corazón anhelante, cara feliz y corazón libre de pensamientos oscuros. La noche es clara, tersa y sin pliegues que oculten culpas. Todo es armonía y diafanidad.
La Luna otra vez ha dejado ver su cara llena. La Noche puede bajar cuando quiera. El ambiente es propicio para las melodías más delicadas y sublimes. El corazón invitado deberá estar a tono con la Noche, personaje de luz y oro. ¿Estás tú listo y con tu alma serena y en paz con el Universo?
La Noche, oh, la Noche. Ese personaje embozado que avanza a la par con la Luna y las nubes, como lo cantó el bardo Silva.



