LILÍ (1953)



Dirigido por Charles Walters, con Leslie Caron, Mel Ferrer y Jean Pierre Aumont, con música de Bronislau Kaper, filme norteamericano de 1953, hermoso, de los que uno vuelve a mirar para recuperar algo del tiempo perdido (léase ido), porque verlo cuando se era niño, marcó la memoria para siempre. Y entonces es una película «clásica», si se permite la expresión, pues no morirá como modelo de arte y fantasía musical, aunque ya no se lo vea en estos tiempos de alboroto y sofisticación.
Allí se pasa agradablemente el tiempo entre divertimentos y juegos de feria, con los inevitables desengaños del corazón. Pero unos títeres salvan providencialmente el destino, y entonces la historia encarna sentimiento, ternura, amor, y también celos; y hasta ingenuo erotismo, si es que existe tal cosa en una cinta de la época, deleitable a las miradas sin edad.
«Sinceridad, bondad y pureza» definen a Lilí, mas ella comienza «a darse cuenta de que en el mundo hay crueldad, y empieza a prevenirse en contra».
Había un camino largo, largo al infinito. Tenía un nombre: Lilí. La comedia lo torna especialmente hermoso, fantástico, ensoñador.

RVQ
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