NO ME RETRACTO


Desde cuando publiqué “Cóndores no entierran todos los días”, hace 45 años, he escrito novelas combinando ficción con realidad y presentando, con personajes, los distintos criterios sobre la realidad real y la imaginada.
Nunca antes alguien había pedido que me retractara de lo escrito dentro de esas obras, hechas todas dentro de la evolución de un género que lleva muchos siglos y tiene artilugios, comillas, etc., para hacer más viable la lectura a los clientes de los libros que tanto escasean.
Pero la semana pasada, el ciudadano Juan Francisco Arias ([email protected]) ha exigido con respaldo de “autoridad judicial” que me retracte en un todo sobre lo que he escrito de Jesucristo en mi última novela EL RESUCITADO.
Quiero decirle públicamente al ciudadano Arias, y a los jueces que podrían asumir el caso, que NO ME RETRACTO. Y que no lo hago porque no voy a colaborar con mi humillación a la destrucción de un género literario, ni mucho menos al fin de la libertad de expresión, tan amenazada en este país por todos los flancos y perseguida con todas las herramientas.
Tendré argumentos suficientes para demostrar que si en mi novela se dice de Jesucristo que utlizó mandrágora, es porque no solo está respaldado en textos históricos, sino que está dicho por los personajes de la novela, mucho más acuciosos investigadores que el exigente señor Arias.
La ley no prohíbe el uso de las figuras literarias de la comparación, en este caso de los métodos de Jesucristo y sus apóstoles, enfrentados usando la palabra contra el imperio romano, con los rebeldes estigmatizados de hoy día enfrentados vendiéndoles coca al imperio gringo. Es la libertad de expresión y de imaginación, que por supuesto puede y debe ser refutada en sus ideas, no a la brava.
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