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Jueves, 1 de octubre de 2026

No le coman cuento a los que se creen legisladores

Ancizar-Duque 2
No le coman cuento a los que se creen legisladores
Por Alfonso J. Luna Geller

Una publicación local de Santander de Quilichao divulgó en las últimas horas un “Resumen de la gestión legislativa del concejal Ancízar Duque Morales en la presente vigencia”, tratando de exaltar la gestión del funcionario conservador enquistado hace muchos años en la administración pública local, precisamente contribuyendo al atraso y despelote administrativo que padece este municipio.

En la publicación aludida se habla de “gestión legislativa” del servidor público, lo cual no es cierto. No es verdad porque desconocen, el periodista que titula y el concejal que ratifica, cuáles son las facultades y funciones de un concejal, a pesar de que como él dice, “yo he venido luchando durante casi 20 años, desde que me inicié como concejal…”, lo cual confirma la ignorancia en que ha permanecido y el engaño de quienes lo eligen, o mejor, el poco conocimiento que tienen los ciudadanos de qué es un concejal pues es evidente que aunque muchos conocen de la existencia de estos funcionarios, no saben a qué se dedican, ni cuáles son sus funciones.

Tenemos que recordarles que la función legislativa compete única y exclusivamente al Congreso (Senado y Cámara de Representantes), y al Presidente de la República excepcionalmente, institución que además tiene función constituyente y de control político. Nunca puede un concejal decir que realiza gestión legislativa porque no le compete.

Es el Legislativo (Senado y Cámara) el que legisla, aunque también ejerce funciones judiciales (el Senado realiza funciones judiciales de manera excepcional cuando juzga al presidente de la república o a quien haga sus veces, a los magistrados de los altos tribunales de justicia y al fiscal general de la Nación, previa acusación de la Cámara de representantes, y por delitos cometidos en el ejercicio de su cargo y por indignidad ocasionada por mala conducta), electorales (le corresponde elegir al contralor general de la república, procurador general de la Nación, magistrados de la Corte Constitucional y de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, al defensor del pueblo, así como al vicepresidente de la república cuando hay falta absoluta de este), administrativas, de control público (cuando llama a cualquier persona para que rinda declaraciones sobre asuntos o hechos que investiguen las comisiones) y de protocolo.

El Concejo Municipal no es entidad legislativa, es una corporación eminentemente administrativa, encargada de disponer lo conveniente para la administración del Municipio, que a su vez, debería prestar los servicios públicos, construir obras, ordenar el desarrollo del territorio, promover la participación comunitaria y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, exactamente, lo que no ocurre desde hace varios años para la satisfacción de los ciudadanos quilichagueños.

No le coman cuento a los que se creen legisladores
Imagen de: http://mienlaceregional.com

En estas circunstancias, las funciones de los concejales, que debiera conocerlas el señor Duque tantos años incrustado en esa corporación, actuando con el estómago y no con el corazón y el cerebro, con la politiquería que es la enfermedad mortal de la democracia y el camino de la corrupción, se pueden resumir en que son ellos los encargados de abrir las puertas para las organizaciones de base, concertando con el alcalde, exigiendo el cumplimiento de los programas que él prometió; apoyar a la niñez y a la juventud, presentar proyectos serios y saludables con alto sentido de la responsabilidad, honorabilidad y transparencia. De nada de eso habla el supuesto “legislador” municipal.

En resumen, el Concejo Municipal no puede pretender erigirse como un «órgano legislativo de carácter local» porque carece de la potestad que es propia del Congreso. Aunque sí debería ejercer el control político sobre la gestión gubernamental municipal.

En Quilichao es una corporación pública que permanece a la sombra, no atrae mucha atención, el papel de los concejales ha sido minimizado y han pasado de agache porque no ejercen sus funciones debidamente sobre la actuación del alcalde, por acción y por omisión.

Lo que es evidente es que aquí el concejal no hace el aporte al republicanismo cívico que debería, ejerciendo sus competencias para prevenir y denunciar la corrupción, manteniendo su independencia y renunciando a cuotas burocráticas, promoviendo la gobernabilidad sin cuotas como un propósito colectivo. ¡Qué va, ilusiones que sólo quedan en el papel!

En consecuencia, ser concejal requiere gran capacidad técnica y política, voluntad e interés por entender su contexto y ejercer su responsabilidad. El reto con las experiencias negativas padecidas por Quilichao en los últimos 20 años entonces, parece moverse hacia los electores: consiste simplemente en saber elegir bien cuando toque hacerlo. Un consejo: «No le coman cuento a los que se creen legisladores sin serlo».