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Jueves, 8 de octubre de 2026

Murió el maestro Hugo Idrobo Díaz

Hugo Idrobo Díaz
Murió el maestro Hugo Idrobo Díaz
Héctor León MIna Vidal, Hugo Idrobo Díaz, Fernando Maclanil. Fotografía: https://www.facebook.com/hugo.idrobodiaz

Por: Redacción Proclama del Pacífico

Puerto Tejada y el sector educativo del norte del Cauca recibieron con tristeza la noticia del fallecimiento del maestro Hugo Idrobo Díaz. La información fue confirmada por su familia, que explicó que su muerte se produjo tras varias complicaciones de salud que enfrentó en los últimos meses.

La noticia se propagó rápido entre docentes, estudiantes, exalumnos y comunidades educativas. El nombre de Hugo Idrobo Díaz está ligado a décadas de trabajo en las aulas, a una vida dedicada a enseñar y a una relación cercana con generaciones de jóvenes que encontraron en él a un maestro exigente, serio y profundamente comprometido con su oficio.

En instituciones educativas del norte del Cauca comenzaron a circular mensajes de condolencia y recuerdos compartidos. Muchos coinciden en señalar su disciplina, su sentido de responsabilidad y su defensa permanente de la educación pública como espacio de dignidad y conciencia social.

Para el magisterio caucano, su muerte deja un vacío difícil de llenar. Para su familia y su círculo cercano, comienza ahora un tiempo de duelo acompañado por el respeto y el reconocimiento de una comunidad que valora su legado.

El educador que también escribió

Murió el maestro Hugo Idrobo Díaz Además de su labor docente, Hugo Idrobo Díaz desarrolló una obra escrita marcada por la reflexión histórica, la crítica social y la defensa de la identidad del pueblo negro. En 2001 participó en Nuestro canto: panorama inédito de poesía, y en 2002 publicó La joda de la paz en Colombia: radiografía social de América Hispana.

Su escritura fue una escritura de posición, de memoria y de confrontación con los relatos oficiales.

“Las encrucijadas de la historia”: una toma de palabra

El 23 de marzo de 2012, desde Guachené, Hugo Idrobo Díaz publicó en Proclama del Pacífico el texto Las encrucijadas de la historia. Hoy, leído a la distancia, ese escrito resume buena parte de su pensamiento político y cultural.

El texto recorre la historia del pueblo negro desde la trata esclavista hasta el presente, sin concesiones ni eufemismos. Habla de la esclavitud, de la negación de humanidad, del trabajo forzado que sostuvo la economía americana y de la continuidad de la discriminación en la República. La independencia aparece cuestionada como promesa incumplida para las comunidades negras, excluidas del poder, de la tierra y de los beneficios del Estado.

Uno de los pasajes centrales reivindica la huida, el cimarronaje y la creación de comunidades libres a orillas de los ríos y en la selva. Allí sitúa el origen de pueblos que levantaron su economía, su cultura y sus formas de organización a partir del trabajo colectivo, la solidaridad y la memoria africana.

Territorio, caña y despojo

El texto se detiene en el norte del Cauca y en el impacto del monocultivo de la caña de azúcar. Idrobo Díaz describe un proceso de expulsión silenciosa y violenta: pérdida de tierras, conflictos por el agua, fumigaciones, presión armada y desplazamiento. El resultado, escribe, se refleja en la miseria urbana y en la ruptura del tejido comunitario.

Ese análisis conecta economía, política y violencia sin rodeos. El desarraigo aparece como resultado de decisiones estatales y empresariales que transformaron territorios negros en zonas de explotación intensiva.

Autonomía y advertencia

La parte final del texto es un llamado abierto a la defensa de la autonomía de municipios como Guachené, Puerto Tejada y Padilla. Allí denuncia la corrupción, el gamonalismo y el uso del aparato estatal para debilitar los procesos de autogobierno local. Su advertencia es clara: desconocer la voluntad popular equivale a repetir viejas formas de dominación.

El texto convoca a la organización, a la acción política y a la defensa del derecho a existir como pueblo con identidad propia y capacidad de gobernarse.

Una palabra que queda

Hugo Idrobo Díaz ya no está. Queda su palabra. Queda su trabajo en las aulas. Queda su escritura como testimonio de una época, de una lucha y de una manera de entender la educación y la historia desde el Cauca y para el país.

En Puerto Tejada, su nombre circula hoy en voz baja, con respeto, con dolor y con gratitud.

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