Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Sábado:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026
jueves 1 diciembre, 2016 a las 12:17 pm

MUCHACHA QUE RÍE

si-te-asomas-sonrie2
Rodrigo Valencia
Rodrigo Valencia Q ©
si-te-asomas-sonrie
Óleo de Rodrigo Valencia Q, 2015

La calle y los árboles estaban húmedos por la lluvia pasada; mirados estos desde el balcón del estudio, parecían seres tímidos bajo el frío. La atmósfera de la mañana tenía una veladura gris, en tanto el pintor terminaba el retrato de ella.

Por la calle, una chica de uniforme a cuadros corría, llevaba un termo azul y una carpeta; el sol salía y se ocultaba varias veces tras un cielo de nubes tristes, dubitantes.

La modelo reía y se movía constantemente. Su risa era franca, extrovertida, llena de vida; gozaba con su rol de modelo por un rato, pero no tenía la disciplina requerida.

—No quedará parecido tu retrato, no te quedas quieta —le dijo él, sin tono de reproche; ya estaba acostumbrado a ese proceder, y no le importaba; y a ella tampoco; su confianza con el pintor era de total alegría, una especie de juego; no habría nunca voces de disgusto por tal motivo.

En esas, la chica del termo azul volvió a pasar, corría en sentido contrario. Ambos la vieron, rieron por lo casi extraño de la situación. Entonces el pintor dejó los pinceles y la paleta en la mesa, se limpió las manos, propuso descansar. Ella se sentó mientras él preparaba un café. Compartieron un rato, y cuando ella se levantó para despedirse, él dijo:

—Puedes venir por tu retrato dentro de unos cinco días; le haré unos retoques de memoria.

La humedad del día estaba cediendo ante el calor; los árboles habían dejado de gotear, la calle ya no se veía negra por el agua.

El lunes volvió ella por el cuadro. No reía; la acompañaba evidente tristeza, y sus maneras eran discretas, distintas a su habitual comportamiento.

— ¿Y esos trazos tan raros?

—Tu retrato no es un juicio convencional para la vista y el gusto; es mi manera de trascender toda obviedad; trato de lograr una composición… en lo posible ajena a la costumbre. Como artista, uno se busca a sí mismo, construye cierta libertad… —respondió él.

Y permanecieron un momento contemplándolo, pero no hubo ningún comentario. En el equipo sonaba un trío de Schubert; el violonchelo lamentaba con un canto penetrante.

— ¡Murió mi mejor amiga! — exclamó ella de repente —¡Se tiró de un quinto piso! —añadió, y estalló en llanto desesperado sobre el hombro de él.

RVQ

Articulos relacionados