Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 16 de octubre de 2026

Movilidad en Popayán: Vestido nuevo, zapatos rotos

movilidad1
Movilidad en Popayán: Vestido nuevo, zapatos rotos
Movilidad en Popayán: Vestido nuevo, zapatos rotos
Foto: Periódico La Campana

Movilidad en Popayán: Vestido nuevo, zapatos rotos

Por: Felipe Solarte Nates

Con la extensión del horario de pico y placa y la instalación de modernos equipos de control de pasajeros en las sobrevivientes busetas de las cuatro empresas que se han distribuido las escasas rutas, el municipio de Popayán pretende que se incremente el uso del transporte público que por años de deterioro ha sido reemplazado por vehículos particulares, creciente número de mototaxistas y moderado de ciclistas.

La oficina de Movilidad, urgida por las fechas y compromisos firmados desde la alcaldía de Francisco Fuentes, así lo pretende, cuando en su periodo fueron iniciadas las obras de habilitación del corredor vial y sus estaciones y continuadas durante las administraciones de César Cristian Castro Gómez, Juan Carlos López Castrillón y la actual de Juan Carlos Muñoz Bravo.

La alcaldía argumenta que si no cumple este año con la instalación de equipos de control en cada uno de los vehículos sobrevivientes el gobierno nacional lo obligaría a pagar miles de millones de pesos.

Para salir de la emergencia se justificaría que hicieran esa maroma; pero ni la empresa de Movilidad, ni la Alcaldía pueden pretender que sea una solución real junto a la ampliación del Pico y Placa, olvidando que por años han ido chatarrizando vehículos sin reemplazarlos y los que permanecen están en ruinosa condición y además son los principales contaminantes del aire, pues no se sabe por qué milagro$$ les son renovados sus certificados tecno-mecánicos y de gases.

Es cierto que el gobierno nacional es el mayor financiador de los Sistemas Integrados de Transporte Públicos de las principales ciudades del país y de las intermedias menores de 500.000 habitantes, entre ellas Popayán, y como mayor inversor impone las condiciones.

También es cierto que, de las ciudades intermedias, Popayán es la más atrasada y aunque al fin habilitó la mayoría de avenidas, vías principales y sus estaciones, los socios de las cuatro empresas no se pusieron de acuerdo para integrarse en una empresa que administrara todo el sistema operativo y la compra de nuevos buses que mínimo, por unidad cuestan cerca de $800 millones.

Tampoco hay que ignorar que en varias ciudades el sistema integrado de transporte público ha sufrido tropiezos por diversos factores como: mayores costos operativos que no cubren las tarifas que deben ser subsidiadas por el gobierno nacional, cálculos alegres del incremento de usuarios, “gorreo” del servicio, vandalismo e inseguridad, etc, y estas experiencias, más “la epidemia del motoratonismo”, han influido a los transportadores de Popayán para frenar proyectos de unidad empresarial y renovación de flota, pues tampoco se los puede obligar a trabajar a perdida y de la noche a la mañana recobrar la clientela perdida. 

La escasez de vías troncales y alternativas a la carrera 9a y la variante son otros trancones que en sentido bipolar sur-norte mantienen paralizada la ciudad y que a pesar de los anuncios de obras como la carrera 15, y la variante a oriente aún son solo proyectos que tardan años en convertirse en soluciones reales.

A lo anterior hay que sumarle la inoperancia de la Secretaría de Tránsito Municipal en el control del tráfico automotor, su desarticulación con la Policía nacional y la precariedad de la semaforización con frecuentes daños de aparatos por fatiga de materiales o vandalismo.

Después de haber aprovechado el último puente de junio para visitar a Medellín, tras 45 años de ausencia, y con el mismo tiquete usar buses alimentadores y vagones del metro, constato la triste precariedad de nuestro servicio de “transporte público” y el desespero de una administración que aspira subirse al bus de la modernidad con vestido nuevo (vías pavimentadas y estaciones) y con los zapatos rotos (las mismas estufas ambulantes), y a tiro de quedar descalzos pues no hay plan efectivo de adquisición de nueva flota o el reemplazo de la que sobrevive, mientras la educación de conductores de autos, motos y bicicletas brilla por su ausencia y son costumbre el parqueo de toda clase de vehículos en calles y espacios públicos.

Mientras tanto, por lo menos en las calles más transitadas, deben prohibir el parqueo, especialmente en horas pico, ordenar el de motos y su velocidad de circulación, delimitar corredores seguros para las ciclorutas y estimular el uso de la bicicleta sobre todo en la juventud estudiantil.

*************************************
Otros artículos del autor aquí:

Felipe Solarte Nates