MISTICISMO Y SENSUALIDAD DEL COLOR MARSALA


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
Me he dejado contagiar del embrujo de las tendencias sugestivas de la moda de hoy. No son personajes, ni vestidos, tatuajes o ni siquiera frases o apellidos famosos los que nos hacen voltear los ojos hacia la dirección que fija la élite de las pasarelas.
Hasta la fecha conocíamos la rica gama de colores que contenía el arco iris y el espectro electromagnético que nos muestra la magia de la química, a partir de la combinación de los tres reyes amarillo, azul y rojo.
Los creativos de la moda y de la estética personal inventan cada día jabones, cremas, geles, champús, labiales y ahora nos presentan este nuevo color que lleva el nombre de una antigua ciudad de la isla de Sicilia y un vino terroso oscuro y de robusto cuerpo.
No solo para la química y para los caprichos de la moda este color es novedoso y fascinante. Lo es también para la lengua. Nunca habíamos nombrado en nuestro diccionario a un color con esta etiqueta tan cotizada y original.
Es verdad que el añil, el azul petróleo, el vinotinto, el lapislázuli vinieron a enriquecer la gama que tiñe al blanco. Pero este marsala tiene una combinación rara y sensual en su conformación. En realidad el tinte existía aislado y nadie se había tomado la molestia de mirarlo y darle nombre tan sofisticado. Y, sobre todo, nadie se había atrevido a mezclarlo en laboratorio y ponerlo sobre cara, labios, ojeras, mentón, mejillas y contorno de ojos.
Los estilistas y maquilladores en adelante utilizarán este nuevo color para resaltar las figuras femeninas y darles un toque muy seductor y atrayente. Dicen ellos que no solo el cuerpo de la mujer logrará subir su ego sino que el ambiente que este color puede añadir se notará en muebles, ambientes de hogar, oficinas, hoteles y escenarios.
Su tono oscuro imprimirá un sello de intimidad y misticismo y cubrirá algunos defectillos o destacará alguna virtud hasta ahora desconocida y no adornada.
Pero el color marsala no solo acompañará a la mujer. También aparecerá en accesorios que rodeen a las féminas, como bolsos, joyas, vestidos, sombreros y calzado. Por supuesto, también lucirá en las uñas y pestañas.
Cómo luce el mundo con el sol, la luna, las mujeres y los colores de la naturaleza. Y, después de millones de años, ha venido otro color a nuestras vitrinas y a brillar nacarado en la cara de nuestra novia o dama de nuestros amores.
Los egipcios que vestían a sus diosas, los alquimistas que intentaron mezclas infinitas para encontrar riqueza y fama estarían felices por saber que alguien descubrió en la tierra de Marsala y en su vino tinto un color que embrujaría a las divas del cine y de los hogares con este tinte elaborado seguramente en el fondo a donde fue llevada la bella Eurídice.
Inventos como este llegan a comienzo de año como regalo de Reyes Magos con una ofrenda hasta ahora desconocida en los anales de la Estética y la cosmetología.
03-01-15 11.56 a.m.




