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Viernes, 2 de octubre de 2026
lunes 1 junio, 2009 a las 10:58 pm

A mi Niña Sofí

Sofí, te voy a buscar en lo que tu amabas: mis hermanos, tus oraciones, tu jardín, los libros de poesía y hasta el samán que un día sembró tu padre, aquí en el parque, y que con el paso del tiempo, se ha transformado en un símbolo de vida, de acogedora sombra, de nobleza y solidaridad; virtudes que acompañan siempre a los pobladores de la de la bella Villa de Quilichao.

Te voy a recordar con alegría y con la fe, que siempre me infundiste en el Altísimo, y en cumplimiento de su voluntad suprema.

No creo en la muerte de seres tan especiales como tu. Nos vas a seguir acompañando, desde la dimensión del Amor, donde moras ahora.

Niña Sofi: eres un ejemplo de tenacidad, coraje, ternura y perdón, entre muchos otros valores. Lo demostraste con tu vida recta, y en los momentos difíciles que te tocó afrontar. Nuestro padre Jesús María Lozada, fue una víctima inocente de la violencia partidista y la intolerancia de finales de los años cincuenta.

Usted, Niña Sofi, queda viuda, y sufre el desplazamiento forzado como miles de campesinos, junto a sus diez hijos. Con el alma destrozada, con escasos recursos, y el apoyo de los hermanos mayores, logra levantar a la numerosa familia, y hacerlos todos, ciudadanos de bien; incluso dos de sus hijos terminaron con éxito su carrera universitaria. Todo, gracias a su constante ejemplo de trabajo honrado y su inquebrantable fe en Dios.

Nosotros sus hijos: Marco Vinicio, Miguel (fallecido), Álvaro, Rodrigo, Jenny, Edilma (fallecida), Celina, Elia Sofía, Olga y Jesús Antonio; le estaremos eternamente agradecidos por su inigualable ejemplo de Perdón y Amor: nunca nos dijo nada acerca de los asesinos de mi padre; y por el contrario, siempre se refería a ellos encomendándolos al Señor Jesucristo, para que les perdonara su grave falta.

Por eso, la familia Lozada Yule, no cree en la guerra ni en ningún tipo de venganza; porque nuestra mayor fortuna es que fuimos amamantados por una Madre Amorosa; que nos infundió en cada gesto, el respeto por la vida, el Amor al prójimo, la honestidad y la transparencia en cada uno de nuestros actos.

Además el amor al arte y a la lectura. La niña Sofi, era una persona letrada, y hasta hace pocos años, a pesar de los cien años que llevaba encima, siempre nos reclamaba que le lleváramos revistas y libros para leer.

Declamaba poesías con un don especial. Recuerdo que en un viaje a San Andrés islas, se ganó en un hotel un concurso entre muchos participantes, y la coronaron como reina del paseo. En esa velada, se ganó la simpatía de todos declamando una poesía, extensa, que se llamaba “La Hija de Jairo”.

De mi infancia recuerdo, que Sofi, me recitaba unos versos, que para mí siempre la describirán a ella, por su inocencia y su ternura, hecha mujer:

Una niñita madrugadora recoge flores
para mamá, y es tan hermosa que
hasta la aurora vierte sobre ella más claridad

Niña Sofí, tu me inspiraste este ultimo verso, con el que siempre te voy a recordar:

Porque soy el fruto encarnado
de tu amor para cantarle a la vida

Dios te bendiga: tu hijo Jesús Antonio

Santander de Quilichao, Mayo 28 de 2009

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