Los riesgos de la ‘idealización’


Con frecuencia ocurre que buscamos quitarnos valor y otorgarle al otro el don de la «perfección». Ni más faltaba que tengamos que batallar con nuestra autoestima. Al idealizar a alguien o algo ubicándolo en un pedestal y opinando lo mejor de ellos aunque no lo sean; estamos ignorando el lado humano y su imperfección. Tal vez nos olvidamos de nosotros mismos. En la idealización encontramos un mundo adverso al real, nuestra mente ocupa su interés en algo que hemos diseñado para nuestra vida y entorno. Por eso esperamos reacciones, actitudes del mundo, visto desde nuestra óptica como «necesarias «, de ahí que cada persona hace lo que está a su alcance y lo que puede; pero de esa necesidad generará inconvenientes tanto a nivel psicológico como social, traspasar la realidad y llevándolo a un plano donde las virtudes, valores, emociones, sentidos y pensamientos son perfectos en aquella persona, ser o cosa.
La realidad es que esto para nada está bien, ya que estamos ignorando totalmente quienes somos. Es posible distorsionar la realidad observando el objeto de deseo en un rol de perfección absoluta. Sin embargo, cuando el proceso de ilusión cae también se cae del pedestal la imagen de perfección del otro. El surgimiento de ésta, está dada por la falta de objetividad al observar solo el lado positivo de las cosas, pero además, quien idealiza la realidad tiende no solo a ignorar las imperfecciones y los defectos sino que lo que hace es exagerar más esos puntos positivos. La idealización es propia de personas soñadoras que tienen una gran fantasía.
Cuando tenemos la posibilidad de ser o hacer lo que hemos idealizado nos damos cuenta que en muchas ocasiones todo resulta ser un fraude y que la realidad es otra muy diferente. La única manera de que todo sea realidad es sabiéndola manejar para nuestra vida. En algún momento de nuestras vidas hemos idealizado, un claro ejemplo es de niños donde lo hacemos con nuestro cantante, actor, deportistas favoritos; incluso amigos(as) y nuestros padres. Muchas veces debido a un sueño de grandes, también sucede muy frecuente por baja autoestima como se dijo al inicio; cuando la idealización no nos permite ver con claridad terminamos por perder la razón.
¿Cómo podríamos evitar caer en ella, o cómo hacerlo de una manera correcta? La verdad es que debemos siempre mirar el lado humano e imperfecto que todos tenemos, asumiendo quiénes somos, lo que somos y seremos; sólo viviendo el presente y llegaremos a un futuro deseado. La idealización de un ser, debe iniciar con nosotros, buscando ser lo que queremos en otros. Solo así nos entenderemos mejor y apreciaremos a los demás en su justa dimensión.



