LOS JINETES DEL APOCALIPSIS

Desde abril del presente año, cuando ocurrieron los tristes sucesos en nuestro martirizado departamento del Cauca, con la muerte de los soldados en el municipio de Buenos Aires, situación lamentable que crispó el alma nacional y que rompió la endeble tregua unilateral anunciada por las Farc desde diciembre 22 del año pasado, prácticamente se ha recrudecido otra vez la violencia de parte de ese grupo rebelde a lo largo y ancho del país, ya con varias torres derribadas, atentados en los pozos petroleros, derramamientos de combustibles desde carro tanques, afectando gravemente la fauna, flora y vida de los lugareños y por último el vil asesinato del Coronel Alfredo Ruiz Clavijo y del patrullero Juan David Marmolejo, en el departamento de Nariño, el 12 de Junio del presente año, sucesos lamentables y oprobiosos que están colocando en vilo los diálogos de La Habana, en una “delgada línea roja”, a punto de romperse, manteniéndose con vida solamente por la acción benefactora del Papa Francisco, con sus rezos y oraciones.
Reflexionando en estos días sobre los anteriores sucesos trágicos, se me apareció de pronto la imagen bíblica de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, a propósito del accionar del grupo guerrillero. Esa expresión bíblica la usé hace exactamente 15 años, en las palabras que pronuncié en el Templo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Popayán (Cauca), el 12 de diciembre de 2000, ante el féretro de mi madre Amelia Medina de Dorado, asesinada por las Farc en la noche del 8 de diciembre del mismo año y en la misma ciudad. Las comparto con ustedes, como un homenaje a su memoria y a las víctimas de estos días y de todos estos 50 años de martirio.
Integrantes de la colonia bolivarense, residentes en Popayán, amigas y amigos que hoy nos acompañan:
Así ustedes me vean tranquilo y controlado, todo mi ser ha derrumbado ante el fatal suceso que hoy nos reúne, nos agobia y conturba hasta el paroxismo y la incredulidad.
Y no solamente me siento así, frente a tan infausto suceso, sino que también como seres humanos que somos, siento rabia, impotencia, indignación y creo que ustedes también al ver que unos pocos “Jinetes del Apocalipsis”, portadores del mal en todo sentido y mal llamados guerrilleros, se llevaron una vida santa, íntegra y una alma noble y paciente que no merecía morir así tan vilmente asesinada de esa manera atroz por unos hombres perversos que se proclaman salvadores del pueblo colombiano, viendo que son todo lo contrario, puesto que van acabando con nuestra patria cada día poco a poco, segando vidas humanas que nada tienen que ver con lo que ellos pretenden, a punta de balas y muertes sin sentido, como la que hoy lamentamos aquí en presencia de nuestra madre.
Sabemos que Dios Todopoderoso, que es un Dios de Amor y de Justicia, ya tiene en su beatífico seno a nuestra querida madre, pues en su vida fue modelo de paciencia, de virtudes, de confianza, de amor a raudales y que supo conducir a nuestra familia en unión de nuestro querido padre por el camino de la convivencia y la fraternidad familiares.
En el nombre de la familia Dorado Medina, agradecemos de todo corazón la asistencia y participación de todos ustedes, quienes nos infundieron valor y fortaleza, para superar esta difícil prueba. Gracias por tan loables actos de compañerismo y amistad. Sin su presencia no hubiéramos sido capaces de soportar esta angustia y dolor.
Madre querida, / así te hayan asesinado/ perversamente/ tu recuerdo y cariño/ estarán con nosotros/ eternamente/.
Descansa en paz/ madre querida/ descansa por siempre/ descansa, descansa…/.





