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Martes, 6 de octubre de 2026

Los gritos

Los gritos 2
Los gritos
Imagen: https://fce.com.co/ Andrés Arias / F.C.E. Bogotá. 2025, págs. 222.

SILVIO AVENDAÑO

En el año de 1954 Gustavo Rojas Pinilla introdujo la televisión en Colombia. En la pantalla el General tuvo un lugar protagónico. El artista que más le llegó al corazón y, él que, a través de la figuración y el poder manifiesto, fue el maestro Pedro Nel Gómez. Sin embargo, cuando la crítica se hizo presente, dado que, Marta Traba, en programas de televisión planteó: “Enfrascados en el entusiasmo de los muralistas mexicanos por todo lo que es superficial y popular, fácilmente se asigna un papel revolucionario. Ninguno de ellos va más allá de la apariencia… de la mediocridad”. La censura se hizo presente. No expulsó del país a Marta Traba dado que ella gozaba de popularidad, pero se le apartó del mundo de la pantalla. Distinto es el caso de Seki Sano, japonés, quien fue contratado para la preparación de los actores de la televisión. Organizó la Escuela de Artes Escénicas, dependientes de la pantalla chica. Cayó en manos de la censura y fue deportado de Colombia… por “comunista”.

El General Gustavo Rojas Pinilla intenta una visión única, le huye al análisis, la argumentación y la crítica. La cuchilla de la censura y el cierre de publicaciones se extendió a lo largo de su gobierno. Hubo matanza de estudiantes, masacre en la plaza de toros, explosión de siete camiones de dinamita en Cali, de la cual nunca se supo la causa del estallido. El ambiente de protesta creció hasta que se organizó el Paro Cívico Nacional, el 10 de mayo de 1957. El General y los suyos salieron del país a la España franquista. Con el tiempo, durante el Frente Nacional, se le llamó a juicio que no condujo a nada. Trece años más tarde -1970- se presentó a elecciones. En aquella ocasión la Registraduría suspendió la transmisión de datos cuando Rojas punteaba y al día siguiente el triunfador fue otro.

Los relatos -Los gritos- están centrados en la dictadura entre el 13 de junio de 1953, cuando Gustavo Rojas Pinilla se convirtió en su Excelencia, Señor Teniente General, Jefe Supremo, Presidente de la República de Colombia, hasta el 10 de mayo de 1957. Aunque la contratapa dice del libro que es “producto de una rigurosa investigación”, no da cuenta de cómo Gustavo Rojas Pinilla llegó a ser dictador. Ignora la circunstancia que Laureano Gómez, elegido presidente de Colombia, 1950-1954, no pudo ejercer el cargo pues se “enfermó”. Ante esa contingencia ascendió a la presidencia, Roberto Urdaneta Arbeláez como designado. El enfermo y sus amigos elaboraron un proyecto de constitución que reemplazara la carta de 1886.  En dicho proyecto el Poder Legislativo, elegido por votación popular, debería dar lugar a un Poder Legislativo compuesto por los gremios, empresarios y sindicatos, sometidos al autoritarismo del Poder Ejecutivo. Al volver Laureano Gómez a la presidencia, dejando a un lado al designado, se encontró con el hecho de que Gustavo Rojas Pinilla toma el poder, apoyado por diferentes grupos políticos quienes no estaban de acuerdo con el proyecto corporativista.


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