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Sábado, 10 de octubre de 2026

LOS FRÍJOLES DEL DR. MATYAS

Fríjoles - Bandeja Paisa

“Arriba los pobres del mundo,
en pie los esclavos sin pan…”
La internacional.

Hay una doctrina o ideal por la que ha venido luchando el hombre desde tiempos inmemoriales. Este ideal es el de la Hermandad Humana, el principio de que todos los hombres somos el cuerpo de un solo ser y que por lo consiguiente debemos amarnos y servirnos. Oscar Gil (El hombre de la llama).

Armando Orozco Tovar
Armando Orozco Tovar

Hay un concepto en él cual otros se concentran. Es “Solidaridad”. El cual posee en su vientre otras palabras como: Ayuda, compañía y la más suprema de todas: Amor. Que fuera inventada por el líder de la revolución de los esclavos, asesinado en flagelación y crucifixión por los comerciantes judíos y los imperialistas romanos de su tiempo.

Es un término que boga contra la corriente del río de la Soledad. Donde sólo se halla agazapada la muerte como es el título de la obra magna del gran caribeño inmortal. Es también la Solidaridad un país como fue la Rusia Soviética, a partir de su revolución proletaria e internacionalista, ocurrida hace casi cien años. La cual al igual que el cristianismo predicó hasta más no poder la hermandad humana, el Amor y sacrificio por los pobres de la tierra.

Pero a diferencia de la doctrina del crucificado esta revolución de los pobres de la tierra, la Solidaridad la llevó a cabo tomándose el poder y desarrollándolo hasta que fuera acabado por la corriente del capitalismo mundial. Esa fuerza siniestra de la historia humana contraria a los conceptos anunciados.

Mientras esto escribo recuerdo cuando fui tratado por cuestiones graves de salud en el Hospital Quirúrgico de Moscú hace treinta años. Enviado por Manuel Cepeda, director del Semanario VOZ. Órgano del Partido Comunista Colombiano. Quizás el hospital más grande y equipado del país, donde estaba para curarse de sus enfermedades gente de todo el planeta y sin capital que respaldara su estadía, recibiendo la ayuda médica como otra muestra de Solidaridad internacionalista del pueblo soviético, que corría con los costos.

Esto sin contar con la asistencia dada a pueblos enteros para que lograran su liberación anticolonial y antiimperialista con armas para su defensa, medicinas y recursos técnicos de toda índole. Así como con la preparación profesional de médicos, ingenieros y casi todas las disciplinas de la ciencia habidas y por haber.

La Unión Soviética encarnó en lo más alto de la especie humana durante el tiempo que duró su socialismo el concepto de Solidaridad y hermandad humana. Por algo Rusia es el país con más Amor por la poesía. Sentimiento que es conocido desde las épocas más remotas y zaristas, que se recuerden.

“Nadie llora más fácil que un ruso”. Lo leí, oí decir hace algún tiempo. Y es cierta esta aseveración. Pues no hay pueblo sobre la tierra más amoroso en la entrega al prójimo de los sentimientos de solidaridad y ayuda. Nunca se olvida lo que muchos ahora quieren olvidar la Solidaridad desplegada por los comunistas españoles durante la Guerra Civil del 36. Cuando se creó el “Socorro Rojo Internacional” de ayuda a los más desvalidos de la causa revolucionaria y proletaria en el mundo. Una actitud superadora en la práctica de la tan predicada “caridad cristiana”. Porque la rebelión cristiana de hace siglos también en esencia se emparenta con la comunista. Por lo cual no deben parecer extrañas las actuales palabras papales de Francisco I, alborotadoras de tantos acaparadores mezquinos del gran capital.

Todo gesto de Solidaridad es un acto de Amor. Porque encierra dentro de ella los conceptos de ternura, igualdad, tolerancia, comprensión, ayuda mutua, sacrificio, paciencia, compañía y Paz. Los cuales todos juntos son imposibles de cumplir. Dándose de manera separada. Por lo mismo el comunismo y el cristianismo como totalidad se emparentan, pero quizás la civilización humana jamás se apropie de ellos. Pero de lo que sí se está seguro es que el experimento revolucionario de la Rusia del 17, que terminó un día, a diferencia del anticomunismo que sigue fascisitoide reinando, volverá a aparecer  mientras perviva la  lucha de clases contra  la injusticia social y la explotación del hombre por el hombre.

La solidaridad también se da a través del gesto amable del amigo a la manera de un oportuno y sabatino plato de fríjoles, o de un tamalito santandereano, como acostumbra ofrecerlo en su oficina a sus amigos el jurista y catedrático santandereano doctor Eduardo Matyas Camargo.

A José Luis Díaz Granados, por el lanzamiento de su libro de cuentos: Los papeles de Dionisio.

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