LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

Hace unos días, durante una de mis tradicionales y esporádicas salidas a pie al centro urbano de Santander de Quilichao con todo el miedo del caso, por la sencilla razón que hoy en día es casi imposible hacerlo en medio de ese laberinto e invasión tortuosa de motos y motos a granel, rogando a Dios y a todos los ángeles para que no nos pase nada malo y poder regresar sanos y completos a nuestra casa, fui a hacer una gestión común y corriente, haciéndome el valiente en medio del recorrido, pero, eso sí, aplicando todas las medidas preventivas del caso, junto a mis direccionales personales y tratando de adivinar el posible recorrido de esos aparatos, invento de los japoneses según dicen, como una venganza por haberles enviado las dos bombas atómicas a Hiroshima y Nagasaki el 6 de agosto de 1945, por parte de los Estados Unidos.

Durante el recorrido pausado por lo comentado antes, y con paso de tortuga, tuve la valiosa oportunidad de observar en forma detenida los cientos de pasacalles politiqueros en la parte de arriba, con todos los anchos posibles, colores diferentes, números por aquí y por allá, partidos de un nombre y del otro, sonrisas ‘Pepsodent’ en miles de estilos, consignas y promesas para cautivar a los incautos, en fin, y de pronto me asaltaron varias preguntas: ¿cuánto vale un pasacalle de esos?, ¿cuánto valen todos?, ¿el tamaño de los mismos tiene que ver con la cantidad de dinero que cada candidato recibe ahora por participar en las elecciones y después tiene que devolver con base en la cantidad de votos que pueda obtener?, ¿el tamaño de la cara y la sonrisa tienen que ver con el PODER del candidato?, ¿ por qué TIENEN QUE MOSTRARSE DE ESA FORMA SI LO QUE INTERESA ES LO QUE CADA UNO HIZO O NO HIZO CUANDO TUVIERON LA OPORTUNIDAD, SI SON TAN CONOCIDOS?, y la pregunta del millón: ¿por qué mejor no invierten ese dinero de esos pasacalles en ayudar a la gente del pueblo que día a día sobrevive con sus penurias y necesidades?
Con relación a la última pregunta, la más importante, en realidad me conduele y me da sentimiento y dolor de patria, al observar a mi gente del pueblo, a los colombianos común y corrientes, luchando día a día por sobrevivir en medio de todo ese DESPERDICIO ELECTORAL invertido en esos benditos pasacalles y también en esos inmensos carteles con unas caras gigantes de los políticos, colocados en lugares donde la gente lucha y lucha por conseguirse el sustento nuestro de cada día, como uno que observé ese día de mi caminata colocado al frente del puente peatonal, muy cerca de donde venden piña y al frente del parque de “los cholados”.
Para mí, personalmente es una afrenta de “los de arriba”, quienes están en los pasacalles, quienes viven a lo bien, a lo ‘high’ con todas sus necesidades resueltas, contra los de abajo, los que luchan por sobrevivir día a día. No hay derecho, por esto estamos como estamos.



