LOCURA BIEN ADMINISTRADA
La mujer que se lanzó sobre el Papa Benedicto XVI y lo derribó al piso, no solo echó a rodar al Sumo Pontífice, sino a las medidas de seguridad, las normas de urbanidad, los códigos, los salmos y hasta el Ángel de la Guarda.
Con ello demostró que Su Santidad es derribable y que en un momento como ése, no vale la historia, el respeto ni y la investidura de una persona. Talvez la gente esté en todo el planeta cansada de tantos jefes, de tanta farsa, hipocresía y mentira.
Algo parecido sucedió con el señor Berlusconi que a pesar de su poder, fue golpeado como sucede en las peleas de cantina. En su momento al presidente Bush le fue voleado un zapato que alcanzó a esquivar, de lo contrario cumple el objetivo de golpearle el rostro. Cuando estos hechos ocurren, se dice que los agresores son enfermos mentales y con ello se guarda la imagen de un soberano, al dar a entender que no es vulnerable.
La mujer en mención tiene una locura bien administrada, pues habiendo tantas personas en el templo para empujar, sólo lo hizo con el Papa. Los dementes de la calle agreden a cualquiera, pero no necesariamente a Presidentes, Altezas o Reyes, porque tienen perdida la razón.
Esta loca, sabe a qué hora y cómo actuar contra alguien, o sea que no es tan demente como se dice.



