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Lunes, 12 de octubre de 2026

Les salió el tiro por la culata

Les salió el tiro por la culata

Les salió el tiro por la culata

Alfonso J Luna Geller

A pesar de que el registrador les había advertido desde el año pasado que «el que no sienta garantías, o el que crea que le van a hacer fraude, no debería presentarse», se presentaron.

Los que se presentaron sospechaban que se había diseñado un sofisticado sistema para desconocer la voluntad del pueblo expresada en las urnas. Dicho y hecho. Fue tan sofisticado que no pudieron controlarlo, menos, sus consecuencias.

Las acciones ilegales comenzaron a presentarse ocho días antes de las elecciones de Cámara y Senado en el país, cuando fueron abiertas las urnas para que los colombianos residentes en el exterior ejercieran su derecho al voto.

Desde allá se desencadenó la racha de denuncias consolidadas con las del pasado domingo 13 de marzo en todo el territorio colombiano.

Este acontecimiento es tan grave que algunos expertos en procesos electorales lo consideraron como la mayor “irregularidad” histórica en unos comicios, que obviamente derivará en cambios en la composición del Congreso para el periodo 2022-2026, informado en el preconteo.

El señor Uribe al desconocer los resultados electorales porque no le fueron favorables, demuestra absoluto irrespeto por la ciudadanía que se expresó en las urnas, además de que su conducta es lesiva del Estado de Derecho, y obviamente, incompatible con la democracia, por lo cual debe ser rechazada de manera contundente.

En otro país, con órganos de Justicia y de control independientes, esta ilegal actitud del ciudadano expresidente sería cabeza de proceso para una investigación por incitar a la conspiración, a sedición, a grave perturbación de la tranquilidad pública; pero estamos en Colombia, bajo el gobierno uribista de Duque.

Lo legal no es lo que propone Uribe

Como nunca la Registraduría había evidenciado tanta incapacidad para ofrecer garantías electorales básicas, el propio registrador en destempladas declaraciones tuvo que reconocer el montaje y la acción sistemática de algunos jurados de mesa que afectaron notablemente los resultados. El expresidente Uribe deberá reconocer su ilícita propuesta y acompañar por lo menos en este trajín a sus incompetentes funcionarios, como el registrador, que también pide auxilio:

El 29 de mayo estaremos de nuevo frente a las urnas, con la experiencia que acabamos de tener, para definir lo que debe ser la nación futura.

Algunos trataremos de promover la esperanza, la paz y la transformación democrática del país. Otros, seguirán empeñados en las tentaciones corruptas del pasado, intentando hacer «maromas» electorales para que la voluntad que se imponga no sea la del país cívico sino la de quienes se han autonombrado patrones de todo el mundo.

No será fácil. La corrupción contra la que hay que enfrentarse no es mal de un día o exclusiva del gobierno que finaliza, además viene la guerra sucia.

Ha quedado en claro que de 39 millones de personas habilitadas para votar, solo lo hizo el 46 % en las elecciones de Congreso (18 millones). Si se mantiene el histórico de las presidenciales, la abstención ha sido en promedio del 50 %. Esto nos indica que quien aspire a ganar en primera vuelta deberá obtener mínimo 10 millones de votos. Nadie los tiene hoy según los escrutinios conocidos. Petro, el triunfador de hace ocho días, necesita duplicar la cifra lograda en las consultas.

No se trata de un objetivo imposible, pero no está claro dónde están esos votos que se necesitan para la primera vuelta.

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