LAS IGLESIAS CRISTIANAS


Las llamadas iglesias cristianas, conocidas también como iglesias de garaje, que no son otra cosa que mezquinos directorios políticos, de garaje también, se están constituyendo en un estorbo para la sociedad colombiana.
En el mundo moderno viene proliferando la creación de estos establecimientos, para lo cual solo se requiere un garaje, una mesa con su respectivo florero, presididos por una biblia vieja, además manosear la figura sagrada de Jesucristo inventándole atributos desproporcionados e iniciar la consecución de feligreses. El líder de la operación que se inicia y que además ha hecho la costosa inversión, se unge como el ‘pastor’ de la nueva organización, para lo cual se atribuye el mandato que supuestamente le da un dios de recoger los estipendios para su uso y enriquecimiento personal, recaudando el 10% de los paupérrimos sueldos que ‘goza’ la población colombiana. Es decir empobreciendo al pueblo mismo bajo el nombre de un dios.
Hoy en día en Colombia proliferan esta clase de nefastas instituciones, la viveza de los colombianos entendiendo que es la forma de evadir la pobreza, las utilizan no como medida salvadora de la vida eterna, sino de medios para enriquecer al pastor. En lo que sí gastan un importante tiempo es en elegir el nombre que llevará la iglesia y dentro de su capacidad de inventiva aparecen nombre como Piedra sobre el tejado, Piedra sobre la roca, Piedra en el pantano; en fin, una innumerable cantidad de nombres para bautizar el nuevo y demoniaco engendro.
Estas iglesias no representan nada de valor, son un estorbo para el discurrir de la sociedad. La figura trasnochada del Jesucristo que presentan desvirtúa toda la majestuosidad de la figura inmensa de Jesucristo. Es un Jesucristo de bolsillo, hecho solo para las ambiciones de los diferentes pastores.
Un par de semanas antes de la votación el senador oficialista y presidente de la Comisión de Paz de la cámara alta, Roy Barreras, había dicho que su principal preocupación de cara al plebiscito era el voto cristiano evangélico.
Este martes dijo: «Yo creo que por lo menos dos de los seis millones de votos (que tuvo el «No») fueron de congregaciones cristianas, evangélicas y católicas que salieron a votar en defensa de la familia, como si la familia estuviera en riesgo: “Esto no era por la familia, sino para seguir las infortunadas indicaciones del expresidente Uribe, que como no logró realizar la paz en su mandato, hizo todo lo posible para que esta no fuera una realidad durante la presidencia de Santos.
Qué error tan grave el de estas instituciones, poner en juego lo más preciado y buscado por la sociedad colombiana la paz, y por pensamientos baladíes propicios para otra circunstancia lo ubica en el mismo plebiscito. Esta es una manifestación de venganza, tan distante de la paz y a las indicaciones de Jesucristo.
Las iglesias que votaron por el No, cometieron la afrenta más grave hacia el mismo Dios que dicen representar. Recuerden que Dios, es amor y por lo tanto paz. Hoy en día existe por fortuna un elevado desencanto a todo lo que representan estas funestas y embaucadoras instituciones solo dedicadas a recoger estipendios para acrecentar la fortuna del pastor. Estas iglesias están destinadas a su desaparición. Para bien de la humanidad. El pueblo requiere de una Iglesia más comprometida con la paz y el amor.



