Las elecciones presidenciales según John Aristarco

Las elecciones presidenciales según John Aristarco


Sentado en una banca del parque Caldas, con ganas de continuar la charla de hace días, pero esta vez planteándole el tema de las elecciones presidenciales, llamo a John Aristarco, el ratón de las bibliotecas y computadores de las bibliotecas del Banco de la República y Comfacauca.
¿Cómo ves las elecciones para la Presidencia? Le preguntó, esperando sus lenguaraces respuestas.
– La veo peliaguda… Hay varios sin posibilidades reales, Pinzón, entre los de derecha y Carlos Caicedo, que va a consulta con Petro y ha sido una revelación para el futuro, por la claridad y seriedad de sus propuestas y Timochenko, que de todas maneras, necesitaba dar a conocer sus planteamientos en todo el país para que la gente empiece a mirarlos: no como guerrilla, sino como grupo político, tal como lo hizo el M-19, a partir de 1990, cuando se desmovilizó. Piedad Córdoba no tiene nada que hacer, pues la gente la miraba más cercana a las Farc y ésta no la tuvo en cuenta, y con su apoyo al régimen venezolano está frita; pero si veo un problema: que hay más división entre la centro izquierda, mientras la derecha se cohesionó en dos grandes bloques: el del Centro Democrático y el Partido Conservador, que el 11 de marzo elegirá entre Duque, la Ramírez y Ordóñez, y el del reciclador Vargas Lleras, que por todo el país anda recogiendo todo lo que le quepa al costal sin importarle si recoge artículos sin estrenar y con buen olor, o mortecina, con tal que hagan bulto, pesen, y sobre todo tengan votos, los que les aseguren los caciques y los que compren.
Y… ¿sí crees que Fajardo, Petro o De La calle, puedan captar suficientes votos de opinión?
– Ahí está el problema. La izquierda tiene tres opciones, todos compitiendo por la misma franja de opinión y número de votantes, esperanzados a que el pueblo cansado de la delfinocracia corrupta esta vez se va a volcar masivamente a las urnas… pero ¡mamola!. Este es un pueblo indiferente y analfabestia políticamente, en el que casi siempre votan los mismos 35 o máximo 40% del censo electoral; pero eso sí, somos los campeones en hablar mierda y cambiar gobiernos, ¡pero en los corrillos!, porque el día de las elecciones prefieren quedarse en las casas, rascándose las verijas, mientras ven películas o futbol… Fajardo y Petro puntean en las encuestas y van casi iguales y De La Calle con Clara López entró a disputarles los votos a ciudadanos del mismo nicho, los mismos que casi siempre votan… Al voto de opinión le tengo desconfianza con lo que pasó en el Plebiscito: en las encuestas, en los corrillos hasta los partidarios del No, a todos los cogió de sorpresa el resultado, porque el día definitivo no salieron a votar los que habían prometido hacerlo.
En cambio tipos como Vargas Lleras, en la costa de los empresarios legales, con plata y votos como los Char, en la Guajira reclutó al bandido y asesino de Kiko Gómez y a la que lo sucedió en la Gobernación y a otro poco de bandidos en otros departamentos de la región, no sólo de su partido Cambio Radical… también de la “U”, “Opinión Ciudadana», algunos conservadores y en el Cauca se alió nada menos que Temis de Mercaderes, el más poderoso, pues tuvo y tiene la Gobernación, y también el respaldo de representantes liberales como Piso y algunos de Bonilla, ahora que está de moda el transfuguismo, gracias a que caparon la Reforma Política en el Congreso, para frenar las listas cerradas y mantenerlas abiertas, y así poder hacer politiquería ofreciendo puestos, contratos y plata, trago y comida por el voto.
De La Calle centra su propuesta en sacar adelante los acuerdos para desmovilizar a las Farc y, como todos, plantea la lucha contra la corrupción; pero tiene la cola desprestigiada del Partido Liberal con el manzanillo de Gaviria y Samper y programas comunes a los de Fajardo, quien al aliarse con Claudia López y Robledo, acordó impulsar cambios mínimos, construir una sociedad más justa, con reformas progresivas y con coherencia entre lo que se propone y se hace y sin ofrecer plata, puestos, ni contratos a cambio del voto. La gestión e imagen aceptable que dejó en la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia, es garantía de que no se embarcará en aventuras populistas. Petro, ha demostrado ser un líder, orador y valiente senador, desenmascarando a la parapolítica y numerosos negocios sucios, pero como alcalde no fue tan exitoso, tal vez por inexperiencia, y por no dejar asesorarse de líderes trajinados, como Antonio Navarro, que después de tener grandes resultados en la Alcaldía de Pasto y la Gobernación de Nariño, le renunció al mes de posesionado de la Secretaría de Gobierno.
En cambio, la derecha está más unida. Así se evidenció en la reciente reunión ‘accidental’ en Manizales, de Uribe con Vargas Lleras, quienes acordaron unirse en caso de que alguno no pase a la segunda vuelta.
Si no vota al menos el 50%, no hay esperanzas de cambio para Fajardo, Petro, ni De La Calle, aunque yo creo que de los que buscan cambios el de más posibilidades es Fajardo, que en Antioquia y el viejo Caldas es el único que en las encuestas le gana a Uribe.
Cuando iba a preguntarle, por los candidatos a Cámara y Senado en el Cauca, John Aristarco se despide. –Nos vemos mompita… ahí va la flecha que me va a desvarar...



