Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Lunes, 5 de octubre de 2026
lunes 29 junio, 2009 a las 11:21 am

Las cifras de las denuncias de los falsos positivos

Por: Guido Germán Hurtado Vera
Historiador y Politólogo
[email protected]

En este último año los colombianos hemos escuchado una nueva expresión: “los falsos positivos”. Expresión que significaría un hecho que no ocurrió, una muerte que no es cierta. Pero los hechos sí ocurrieron y las muertes fueron ciertas. Algunas cifras revelan que son alrededor de 1.657 los ciudadanos colombianos asesinados en 28 departamentos.

A la expresión los falsos positivos se les nombra, igualmente, como ejecuciones extrajudiciales. Es decir, ejecuciones cometidas por fuera de la ley. Según el profesor Juan Carlos Quintero, estas nuevas expresiones no son más que un eufemismo. Si en la Constitución Política de Colombia no existe la figura de la pena de muerte, de la misma manera no podrán existir ejecuciones extrajudiciales. Propone el profesor denominar, estrictamente, las cosas por su nombre y en este caso no se tratarían de falsos positivos, ni de ejecuciones extrajudiciales sino de crímenes de Estado, ya que los asesinos son miembros activos de la fuerza pública.

Un crimen de Estado se presenta cuando un gobierno persigue ilegítimamente, secuestra, tortura o asesina a miembros de la población civil en pos de alcanzar sus objetivos políticos o militares. Hoy reposan en los despachos de la Fiscalía General de la Nación cerca de 938 denuncias por estos crímenes.

Entre los años de 1985 al 2001 se presentaron 33 denuncias. La cifra aumentó considerablemente entre los años del 2002 al 2008. Para este periodo se registraron 865. Y en lo corrido del 2009 van cerca de 40.

Hay dos regiones donde se concentra el mayor número de denuncias. La primera, comprendida por los departamentos de Antioquia, Meta, Norte de Santander, Cesar y Córdoba. La segunda, comprendida por los departamentos de Casanare, Caquetá, Guajira, Putumayo y Arauca. En la primera región se investigan, por parte de la Fiscalía, 557 y en la segunda 171 denuncias. Es decir, el 77.61% del total de denuncias en todo el país. Departamentos como Guainía, Vaupés, Amazonas y San Andrés y Providencia no registran ni una sola denuncia.

Antioquia ocupa el primer lugar con 292 casos, el 31.16% del total de las denuncias del país. Seguido de Meta con 118, Norte de Santander con 66, Cesar con 41, Córdoba con 40, Casanare con 39, Caquetá con 38, Guajira con 34, Putumayo y Arauca con 30.

Ascensos y descensos han sufrido el número de denuncias entre los años 2002 al 2009. En el 2001 se registraron 10 denuncias; en el 2004, 84; en el 2005, 112; en el 2006, 197; en el 2007, 370; en el 2008, 92 y en lo corrido del 2009, 40. En el 2007 se registró el pico más alto de denuncias, el 40.4% del total. Y finalmente, hasta la fecha han sido detenidos 426 militares a quienes se les investiga por ser los autores de estos crímenes.

Las anteriores cifras muestran la magnitud de los hechos que han sido minimizados por algunos sectores del actual gobierno, por los medios de comunicación y hasta por amplios sectores de la sociedad civil. Son los costos de la Seguridad Democrática. Son los costos en la lucha contra el terrorismo. Los asesinados no eran ni terroristas ni guerrilleros eran ciudadanos colombianos.

El artículo 2 de la Constitución Política esboza que son fines esenciales del Estado, proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares. Implica lo anterior que la función pública debe orientarse bajo el imperio del respeto por la dignidad humana.

Las cifras de denuncias sobre los crímenes de Estado muestran lo lejano que estamos alcanzar estos fines. Más cuando la gran mayoría de colombianos son asesinados por miembros activos de la fuerza pública. Más cuando para una gran mayoría de colombianos estos hechos no suscitan opinión alguna, solo se escuchan frases como: los asesinados no son miembros de mi familia; sí los asesinaron algo debían; esos son cuentos para criticar al actual gobierno, etc. Esperemos que la frase atribuida a Bertolt Brecht, «Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó, porque yo no era comunista…» no se nos haga realidad.

Santiago de Cali, 18 de junio de 2009.

Leer más…

Articulos relacionados

domingo 4 octubre, 2026 a las 6:57 pm

Contraloría pone bajo lupa las finanzas de Caldono

domingo 4 octubre, 2026 a las 9:42 am

Elecciones a un año