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Domingo, 4 de octubre de 2026
jueves 15 marzo, 2012 a las 4:36 pm

LABERINTOS…

Rodrigo Valencia Q
Especial para Proclama del Cauca
Laberintos, dibujo de Rodrigo Valencia Q
Entre laberintos uno aprende diferentes miradas. Quizá extravíos, sospechas, dudas, pero también certezas fuera de lo común. La alienación, con otros matices bajo sombras movedizas, empujan hacia precauciones y reservas. El sol es esquivo, pero la luz aparece alguna vez.

Un bosque, una maraña, un sinfín de contundencias indefinibles; estar confuso es apenas lo normal en un tránsito sin delimitaciones específicas. Cada esquina es sorpresa, cada precaución es inútil estrategia entre las perdidas sombras y dobleces de un destino corredizo y esquivo.

Algo puede intuirse entre los delirios que sólo hablan en confuso idioma, nadie está seguro en esas tramas de Penélope abandonada entre pesadillas o sueños de placidez litigante con la razón y los descansos.

Sonreír es aceptar la confusión que no será algo a la luz de satisfacciones entendibles, pero es gracia que acompaña aceptar lo inentendible con la cordialidad de las miradas. Sonreír hace posible ese tránsito; hace llevadero el riesgo, el devaneo que sortea las confusiones. El presente, mirada frontal, tiene a sus lados el pasado y el futuro, tres rostros de una misma conciencia que litiga consigo misma mientras el misterio sigue aferrado a sus espejismos, apariciones y desapariciones.

Amigos, mirad el cielo; las nubes son descanso momentáneo, a pesar de sus formas fluidizas, evanescentes. Cualquier libertad es ahí apenas un momento con luces pasajeras, lo nuboso es una claridad que espesa la mirada; liriza percepciones pero clarifica sin definir; cualquier intento por delimitar la claridad deviene en truco dafraudado, y así, allí los sueños son la mejor materia de lo ambiguo. Todo puede suceder en un sueño incontrolado, (y todos lo son), la razón y la voluntad no tienen allí cetro ni obediencia. Cantamos a una felicidad que corre el riesgo de no ser cierta, nos acogemos al color terroso que los dioses han regado entre los pliegues de la vida. Algo acontece allí sin poderlo nombrar con la certeza; fantasía, fantasmas o cuentos irracionales, todo procede de su cauce sinuoso y maraño; vamos siguiendo una aventura sin señalizar, la magia puede brotar a cada instante, el rigor de la frialdad pensante queda desplazado por cualquier dubitación, por cualquier entrada a los pequeños y grandes misterios de la existencia. Nada contentará nuestro camino, salvo nuestra buena voluntad para hacerlo.

¡Eureka; una palanca sospechosa mueve el mundo, nosotros la hemos visto en todos los lados arrugados de esa naranja prohibida llamada tierra!
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