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Martes, 6 de octubre de 2026
martes 8 junio, 2010 a las 3:11 pm

LA VORACIDAD DE LOS GIGANTES

Por JOSE LOPEZ HURTADO*

 

China perdida en los vericuetos de la Revolución Cultural, aislada del resto del mundo y en la ruina económica, se asoma al mundo naciente de la globalización en 1979, cuando al inaugurarse las relaciones diplomáticas con E.U., con Nixon, comienza a hablar de cooperación y entendimiento entre las dos potencias.

Sin embargo, diez años más tarde habría de ocurrir el sangriento episodio de la Plaza Tiananmen, impronta de la dictadura china, que hoy aún conserva y que se trasluce en el legado de Deng Xiaping de no permitir ninguna apertura democrática.

Era el bautismo del gigante asiático en las aguas del libre mercado, que ya se insinuaba. Y también el inicio de su sorprendente progreso industrial y económico, que hoy registra una balanza comercial, fuertemente desequilibrada, pues exporta a los Estados Unidos, cinco veces más de lo que importa.

Otros guarismos dan cuenta de su impresionante crecimiento: su PIB alcanza la fantástica cifra de 2.68 billones de dólares, sus reservas de divisas, que ocupan el segundo lugar a nivel mundial, después de Japón, alcanzan el billón de dólares y el superávit comercial alcanzó el año pasado el récord de 177 mil millones de dólares.

Si bien los índices de pobreza se han reducido entre 1978 y 2001, de un 60 % al 17 %, y se han sacado de la pobreza absoluta a 200 millones de personas, todavía existen más de 100 millones de chinos que viven con menos de un dólar al día. La población rural, el 60%, carece de una red efectiva de seguridad social y el PIB per-cápita chino, es aproximadamente una quinta parte del promedio mundial.

India, el otro gigante con una economía en rápida expansión, aislado igualmente del mundo por siglos, petrificada en el severo régimen de las castas sociales -a pesar de que fue declarado ilegal hace cincuenta años-, también le ha apostado al crecimiento económico, sin detenerse frente a ningún obstáculo, por insuperable que este parezca.

Con 1.200 millones de habitantes, sólo 200 pertenecen a la clase media, es decir con posibilidad de sobrevivir con algún decoro; será en 2030 la segunda potencia mundial, según los analistas más prudentes. El milagro económico que se observa en ciudades como Pune o Hyderabad, contrasta con la miseria de Agra o Nueva Delhi. La industria de los medicamentos, manufacturas, automotores, textiles, del sector petrolero, joyas etc., comienzan a posicionarse en el mercado mundial. El total de la inversión india en América Latina sobrepasa los 3.000 millones de dólares.

No obstante, las dos potencias han incubado un drama que tiene que ver con la explotación laboral a que están llevando a sus trabajadores, obreros e incluso ejecutivos de las empresas y que han disparado recientemente las cifras de suicidios y enfermedades. El cuadro clínico de agotamiento, stress y enfermedades nerviosas, también comienza a presentarse en las escuelas en donde los niños son sometidos a largas jornadas de estudio, en aras de la excelencia académica. Los trabajadores deben permanecer en sus lugares de trabajo -incluso duermen en ellos- en condiciones de hacinamiento, para reducir costos y aumentar la productividad.

Presión y aislamiento, para disparar los balances y las ganancias en la deshumanizada revolución industrial de las potencias. Es el síndrome de “Karoshi”, como se conoce en Japón. Muerte obligada por sobrecarga laboral.

*Analista Internacional, colombiano
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