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Al recordar un artículo publicado por la revista Credencial en el año de 1999, del señor Absalón Machado (1941), vemos cómo se repite la historia con respecto a la Reforma Agraria, cuando se menciona de que se utilizó el criterio de “entregar tierras de alto costo a campesinos con alto índice de analfabetismo, sin redes sociales organizadas, carentes de capital social, atendidas por organizaciones públicas con altas dosis de ineficacia y corrupción, actuando con criterios centralistas y en defensa de intereses no públicos”; en resumen y volviendo al momento actual, cuando en el sector agropecuario, no existe investigación, transferencia de tecnología, financiación, comercialización, industrialización e infraestructura y teniendo en cuenta la política del señor Santos cuando insiste en que se deben asociar los grandes inversionistas, con el pequeño y mediano campesino para volver las tierras productivas, fácilmente se puede deducir que la intención real, consiste en favorecer el capital a costa del sector rural.
Se tiene bien claro el panorama, no existe comunicación entre las “altas esferas” y “preparados asesores” del señor Santos con la base productiva que mal que bien, con lo poco que tiene, produce el alimento necesario para el sostenimiento de nuestro pueblo colombiano, a pesar de la baja en los precios de los productos en un 1.5%.
Este es un tema muy repetitivo; mientras el Gobierno no se dé por enterado de los problemas reales del campesinado, lo que se siga pregonando solo da lugar a una clara politiquería demagógica.