Las expectativas del campo con el nuevo gobierno


Por décadas el campo ha permanecido olvidado de las propuestas gubernamentales. Históricamente se ha pensado más en las ciudades que en la ruralidad.
Sobre la posesión del presidente Abelardo de la Espriella ha habido expectativa no solo en las ciudades, por lo novedoso de que lo haga en Cali, sino, también, en las zonas rurales del país.
Los campesinos siguieron las noticias a través de la radio, la televisión y los medios digitales, en el caso de las zonas distantes que están conectadas, porque el porcentaje de corregimientos aislados del Internet todavía es muy alto.
El campo colombiano tiene expectativas de un giro hacia dos aspectos que soportan todos sus sueños: la seguridad rural y el impulso a la producción, buscando convertir el país en una potencia agropecuaria. Esto, por supuesto, implica la eliminación de intermediarios.
Lograrlo será posible en la medida que tengan acceso a insumos a precios asequibles. ¿Posible? Sí, si se alcanza una reducción de aranceles de los productos que requieren para producir.
En segundo lugar, mayor presencia de la Fuerza Pública para brindarles protección.
De la mano con esto, el fomento al emprendimiento rural y el acceso a títulos de propiedad, lo que está ligado a la compra de tierras por parte del gobierno nacional. Es decir, el afianzamiento de cualquier proceso de reforma agraria para formalizar la propiedad rural y así, dar seguridad jurídica a la tenencia de predios.
Por supuesto, habría que pensar en mayor asistencia técnica y financiamiento mediante préstamos a los que sea fácil de acceder, por las limitaciones existentes hoy en el sector bancario para quienes requieren alguna de las modalidades de crédito. Si no se ajustan, las tasas de interés se los comen vivos.
El campo es el futuro del país y ahora que hay tantas expectativas por el inicio de un nuevo gobierno, nada mejor que esperar que se vuelva la mirada a la ruralidad.
A miles de hectáreas que están desaprovechadas o las que no han tenido el debido aprovechamiento, mientras que Colombia irónicamente importa alimentos. Es por el bien de todos…
@CrónicasdeMacondo
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