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miércoles 25 enero, 2017 a las 7:21 am

LA PAZ

sol
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Rostro del Sol que abraza. Amanecer en Cali. Fotografía 6:10 a.m. 23-01-17

La paz es el canto de un pajarillo que mueve su garganta sobre un espartillo en medio del bosque de bambúes.

Es el airecillo que sopla la boca fresca de la tarde cansada detrás de la espalda en medio del camino al hombre herido.

Es una luz tenue que ilumina en el horizonte a cualquier hora del día.

Es el hilillo de agua que se desliza por el piedemonte sin apenas producir una melodía aún no escrita en el pentagrama.

Es el murmullo de la oveja que sale de la placenta de su madre cuando nace.

Es la azada del campesino que se alza para abrir un surco para sembrar papas en un lugar apartado de Colombia.

Es el despertar del sol en la mañana sobre cualquier rincón de la ciudad o de la lejanía.

Es un paño de agua tibia en el lugar que duele puesto por una mujer o un hijo o una mano amiga.

Es el silencio intencional de las armas y de la violencia en todo un día.

Es darse cuenta que la plata de los impuestos no se la roban en los contratos.

Es el que ciudadano salude y respete a quien vive o pasa a su lado.

Es poder dormir tranquilos en la noche sin altercados ni música alta en el vecindario.

Es entrar a la tienda a comprar el pan, el arroz, las verduras o la carne y ver que el sueldo alcanza.

Es cantar el himno nacional y sentirse orgulloso de tener esta Patria que nos queda aún.

Es poder decirnos las verdades sin levantar la voz ni manotear.

Es respetar la vida de una persona, de un animal, de un árbol inocente, de la tierra con los tesoros del subsuelo.

Es cumplir fielmente la constitución y las leyes sin esguinces ni interpretaciones amañadas.

Es que cada trabajador gane un salario digno, decente y socialmente generoso.

Es poder respirar hondo un aire sano sin olores fétidos o gases infecciosos.

Es saber que los delincuentes de cuello blanco también son condenados y purgan la pena en igualdad de condiciones al simple ciudadano.

Es ver que los novios andan tomados de la mano por calles, restaurantes, que se miran a los ojos y se animan con el diálogo sereno.

Es andar como Diógenes sin más ambición que vivir tranquilos todos los días sin que alguien o algo quieran perturbarlo.

Es vivir con la certeza que las dificultades se vencen con la ayuda de otra mano y la decisión de no temerlas.

Es no bajar la guardia en ver hacia adelante ni pensar que los males prevalecerán sobre los éxitos que nos propongamos.

Es saber que la paz no está basada en el quehacer de los otros sino que hace falta nuestra propia decisión.

24-01-17                          8:30 a.m.

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