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jueves 7 noviembre, 2024 a las 9:02 am

La oscura realidad del suministro eléctrico en el Cauca

La oscura realidad del suministro eléctrico en el Cauca 1
Alfonso J Luna Geller

Una vez más, el departamento del Cauca amanece bajo el peso de un suministro eléctrico deficiente y una indignación creciente.

Esta realidad que afecta a miles de hogares, empresas, centros de salud, instituciones educativas y dependencias gubernamentales es inadmisible en pleno siglo XXI.

La Compañía Energética de Occidente (CEO), encargada de distribuir la energía en la región, ha demostrado reiteradamente su incapacidad para ofrecer un servicio eficiente, confiable y acorde con las necesidades de la población caucana.

La oscura realidad del suministro eléctrico en el Cauca
Vía Bolivariana, hoy bloqueada en la vereda Guatemala, entre Corinto y Miranda por la falta de energía eléctrica en los sectores urbanos y rurales del norte del Cauca.

El deficiente servicio de la CEO no es un problema aislado, sino una situación que ha alcanzado niveles críticos. La comunidad caucana se ha visto obligada a tomar medidas de protesta, bloqueando carreteras como única vía para exigir soluciones. Esto ha impactado el tránsito, especialmente entre Popayán y Cali, por la vía Panamericana, y entre Santander de Quilichao y Florida, por la vía Bolivariana, perjudicando la movilidad y el desarrollo económico del departamento. El sector comercial, las instituciones educativas, los hospitales y demás servicios esenciales se ven paralizados, lo que lleva a un deterioro en la calidad de vida de los caucanos.

A la CEO parece faltarle el sentido de responsabilidad social, pues su gestión evidencia un total desconocimiento de las consecuencias de su negligencia. No solo se incumplen los compromisos adquiridos con la comunidad, sino que los cobros por reconexión y el suministro ineficaz afectan a miles de usuarios, quienes deben soportar tarifas elevadas, problemas de facturación, falta de inversión en infraestructura y energías renovables, y la inadecuada atención a emergencias. Esta situación ha dejado a muchos municipios sin alumbrado, asfixiados financieramente por cobros impagables, mientras que la CEO desvía la atención aludiendo amenazas externas, en un intento de evadir su responsabilidad directa.

La raíz de esta crisis se remonta a la privatización del servicio de energía en el Cauca durante el gobierno de Álvaro Uribe. En un acto desesperado por despojar a los caucanos de un recurso esencial, se entregó a la CEO un contrato a dedo, sin que la empresa tuviera la infraestructura necesaria para operar adecuadamente. Desde entonces, el departamento paga la energía más cara del país, irónicamente siendo productor natural de electricidad. Los constantes incrementos en las tarifas y los cortes de energía han generado un estado de inconformidad que amenaza con estallar en acciones aún más drásticas por parte de la comunidad.

El Gobierno Nacional debe actuar y asumir su misión constitucional en el departamento. El Cauca no solo ha sido una víctima de la violencia, sino también del abuso económico y la explotación de sus recursos por parte de empresas privadas sin compromiso con el bienestar de sus habitantes. Los altos cobros por servicios deficientes y las excusas de la CEO son inaceptables. La electricidad, elemento fundamental para el desarrollo humano y la seguridad, se ha convertido en una herramienta de control, castigando a una comunidad que debería ser respetada y apoyada, no tratada con indiferencia y desdén.

La oscura realidad del suministro eléctrico en el Cauca
Los perjuicios a las comunidades no solo los causan los actores ilegales, los criminales armados, sino la voracidad empresarial de la CEO que en su codicia no puede actuar, de manera eficiente y eficaz, como intermediario en el suministro de enercía eléctrica. Estas deficiencias y abusos, obligan a la protesta cívica legal.

La situación es insostenible y requiere decisiones drásticas. Las comunidades exigen la terminación anticipada del contrato con la CEO y se propone que las autoridades locales asuman el control del suministro eléctrico a través de la creación de comunidades energéticas que gestionen directamente este servicio. Es necesario retomar la infraestructura pública y establecer un operador responsable y transparente, capaz de responder a las necesidades de la región. La crisis energética en el Cauca ya no puede ser ignorada.

Es inaceptable que, mientras se promueve la equidad y el progreso en el discurso, la población caucana siga sumida en la oscuridad, pagando tarifas exorbitantes por un servicio que debería ser un derecho y no un privilegio. Es momento de que el Gobierno Nacional y las autoridades competentes asuman su responsabilidad y pongan fin a esta cadena de abusos.

El Cauca merece un servicio de energía digno, seguro y accesible para todos sus habitantes.

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