LA NOTA DE LA MAÑANA – HEMBERTH J. PAZ GOMEZ
A MI ME ATERRA LA DESAPARICION FORZADA EN COLOMBIA… ¿Y A USTED?
Para miles de familias argentinas, la palabra desaparición se ha convertido en símbolo de una prolongada y dolorosa pesadilla…
En un golpe de estado, el 24 de Marzo de 1976, una junta militar tomó el poder en Argentina y se lanzó a una campaña contra militantes políticos y dirigentes sociales…
Entre 1976 y 1983 -bajo el gobierno militar- miles de argentinos, fueron arrestados y desaparecieron sin dejar rastros. Al retornar la democracia en 1983, se designó una comisión nacional para investigar el destino de los desaparecidos. Su informe revela el secuestro sistemático de 30 mil hombres mujeres y niños, la existencia de 340 centros de detención bien organizados, y el uso metódico de tortura y asesinato…
Según el ex presidente, Carlos Menem, los registros de las atrocidades fueron destruidos por los militares tras la guerra de Malvinas en 1982.
Desde el momento de su secuestro, las víctimas perdían todos sus derechos. Privados de toda comunicación con el mundo exterior, detenidos en lugares desconocidos, sujetos a torturas barbáricas, mantenidos sin información alguna sobre su inmediato o último destino, lanzados a un río o un océano, amarrados a bloques de cemento, o incinerados quedaban desparecidos…
No eran más que objetos, sin embargo, todavía poseyendo todos los atributos humanos; podían sentir dolor, podían recordar a una madre, hijo o esposa, las mujeres podían sentir la infinita vergüenza de ser violadas en público antes de morir.
Las organizaciones de Derechos Humanos estiman que en Argentina 30.000 personas desaparecieron por manos militares durante 7 años. Hoy nuestro país casi dobla esa cifra con 58 mil víctimas por acción de diversos actores armados legales e ilegales.
En nuestro país, la fiscal general Viviane Morales reveló que hay 16 mil personas víctimas de desaparición forzada y llamó la atención sobre este atroz crimen. «De las más de 58 mil personas registradas como desaparecidas, cerca de 16 mil corresponde a desapariciones forzadas, según la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas», indicó Morales Hoyos.
No tratamos de replicar y replicar sobre un mismo tema… Aquel de que en Colombia vivimos más cerca de la muerte que de la vida, no. Es el deseo vehemente de que la sociedad payanesa, caucana y colombiana asuma la responsabilidad que le compete como tal y reclame del Estado garantías para la vida y la paz conforme a los artículos 11, 12 y 16 de la C. N.
No podemos seguir impasibles leyendo El Extra, El Bogotano, El QuiHubo o viendo la T. V. o escuchando la radio con las dolorosas noticias sobre desaparecidos, asesinatos, masacres, muerte en campos minados, emboscadas, crímenes de toda laya y homicidios en niños, adolescentes, adultos, mujeres y ancianos…
La sociedad ya no siente el duelo, ya no se solidariza con los deudos: viudas, madres, huérfanos, hermanos, familiares. Entonces, hay que rescatar la conmoción social comunitaria ante la muerte de uno o varios seres humanos. No podemos seguir convertidos en convidados de piedra ante tantas muertes.
Urge, entonces, una gran marcha por la vida y contra la muerte… Contra las desapariciones forzadas a las que asistimos a diario y que solo conmueve a sus familiares y no a la sociedad ofendida.
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