LA MUJER SÍ EXISTE A PESAR DE LACAN


Loco-mbiano

A mi escritorio ha llegado por mano de un monje chinesco la famosa frase del siquiatra y sicoanalista, esposo de Sylvia Bataille. Me llegó por mail como respuesta del elogio que escribí. Me dice lacánicamente: La mujer NO es. Y me dejó cuasiestupefacto. ¿Entonces, quién es la novia con quien convivo? ¿Quiénes son mis cuatro hijas? ¿Quién es la mujer que me dio la vida? ¿Acaso son estelas de humo, hologramas o fuegos fatuos?
No asisto a las reuniones que de Nel me llegan casi a diario y vivo al frente de su sede ni he sido un lector consumado de las teorías del parisino Jacques Lacan. A duras penas si conozco de vista y poco trato a su teoría de la mujer frente al pene y al falo. Estoy en mora, confieso de encontrar a otro pensador que diga que el hombre tampoco es por la vagina y la chimba, como dice el cantante Juanes.
¿Será que la mujer se ha invisibilizado por someterse tanto al hombre, por endiosarlo, por consentirlo y por querer darle a todo el sí? Y que basado en estas experiencias, ¿el buen Lacan exageró y lanzó semejante despropósito o frase desconcertante? Tal vez por ahí su frase – parecida a esos saludos escatológicos con que saludan jóvenes y ejecutivos a sus amiguis – tenga algún sentido.
No voy a ponerme a elucubrar y gastar mi escaso numen en profundizar en lo que quiso decir el biologista, surrealista y radical reformador de la obra freudiana. Cada quien tiene derecho a poner el lenguaje patas arriba y derribar muros o poner frenos en el espejo que se mira. Tal vez conoció casos extremos de mujeres y los defendió y elevó a la categoría de tesis extravagante.
Y… ¿qué del hombre? ¿No encontró casos extremos para también decir que el hombre tampoco es? Seguir postulando este especimen de teoría en estos tiempos de igualdad de géneros y enarbolarla como bandera es, por lo menos, anacrónica, confusa y degradante. Que lo digan los innumerables casos de feminicidio y misoginia.



