La maquinaria territorial le dio la victoria a De La Espriella

- Los apoyos del Centro Democrático, Cambio Radical y figuras como Dilian Francisca Toro resultaron decisivos para sumar los votos que faltaban tras la primera vuelta.
La primera vuelta le dio a Abelardo De La Espriella 10,3 millones de votos. La segunda le exigía crecer. Y creció. La clave no estuvo solo en el carisma mediático del candidato, sino en una operación de alianzas que los analistas calificaron como la coalición de derecha más amplia desde la reelección de Álvaro Uribe en 2006.
Paloma Valencia fue la primera ficha. La candidata del Centro Democrático, que obtuvo 1.639.685 votos (6,9 %) en primera vuelta, anunció su respaldo a de la Espriella antes de que terminara el conteo. Con ella vino la estructura del partido de Uribe en departamentos como Antioquia, donde Espriella ya había superado el 54 %. Iván Duque, desde el exterior, publicó en Facebook que Espriella había logrado «unir el sentimiento para evitar continuar el abismo del petrismo».
En el Valle del Cauca, la gobernadora Dilian Francisca Toro —nacida en Guacarí en 1959, médica reumatóloga, exsenadora, expresidenta del Senado, dos veces gobernadora— activó la red del Partido de la U en los municipios del centro y norte del departamento. Su influencia, construida durante décadas y heredera de la estructura que en su momento levantó el senador Carlos Abadía, resultó determinante en un departamento donde Cepeda tenía base en Cali y Buenaventura pero no en la periferia urbana.
En el Cauca, Andrés Nazarit dirigió la campaña de Espriella en un territorio hostil. Con apenas el 19,3 % en primera vuelta frente al 68,3 % de Cepeda, la misión de Nazarit fue contener la hemorragia, no ganar el departamento. Su trabajo se concentró en las cabeceras municipales y en sectores del empresariado de Santander de Quilichao y Popayán que veían con recelo la política económica del Pacto Histórico.
Enrique Peñalosa aportó desde Cambio Radical. Andrés Pastrana legitimó desde la centroderecha tradicional. Federico Gutiérrez, el tercer lugar de 2022, no endosó formalmente pero votó públicamente, un gesto que sus seguidores interpretaron como respaldo tácito. La coalición funcionó como un mecanismo de relojería: cada pieza cubrió un segmento electoral que Espriella solo no habría alcanzado.



