LA INFORMALIDAD DE UN TRABAJADOR ES SIGNO DE POBREZA


Loco-mbiano

El Departamento de Administración de Notículas de Entretenimiento -Dane- nos ha ido suministrando datos sobre el aumento de empleo para darle gusto al gran Jefe Pluma Blanca y Toro Sentado de que llegamos a un dígito del desempleo en Colombia. O sea que estamos por debajo del deshonroso guarismo llamado 10, que nos haría llamar país pobre y subdesarrollado.
Hace malabares y recae en intrincados laberintos hasta encontrar una salida no convincente para decir que hasta los informales que logran negociar en una esquina o semáforo o al frente de un nuevo edificio un chuzo y carrito con golosinas, son nuevos empleos que engrosan las diez casillas en que se descompone la unidad. El 10.0 se ha desinflado y se convierte en 9.9. Oh, felicidad.
Pero Elizabeth Tinoco* Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe nos saca del contexto en que nos tiene metidos el tal Dane. Nos dice sin tapujos que quien trabaja por cuenta propia está excluido del mercado laboral aunque pueda ganar más que en una empresa con la etiqueta de legal.
Jóvenes, mujeres, migrantes, hombres adultos desplazados, deben valerse de pequeños negocios callejeros, casi clandestinos y en espacios públicos en donde pueden perder los pocos artículos si la policía los sorprende sin licencia. Ellos no tienen la protección del Estado para poder subsistir porque las empresas los desechan o porque no tienen un padrino que los defienda.
Cuando sabemos que un pariente o vecino ha sido botado de su empleo y anda buscando trabajo y nadie lo recibe, de inmediato pensamos que la solución es lo que se ha venido a llamar «emprendimiento empresarial». Que cree una microempresa y que abra en la sala de su casa o garaje un negocito. Nadie lo verá mal. Pronto vendrá un encuestador del Dane y lo clasificará como una cifra más para el empleo y un triunfo del gobierno de la Prosperidad. Será una bondad y milagro del régimen.
Pero a eso que pasa todos los días y cada vez aumenta en Colombia, nadie lo catalogará como signo de pobreza o de exclusión social o desigualdad. Aquí solo hay empleo decente y justo para los amiguis de los políticos y de los de arriba. A los demás, que ya nombramos antes, los recibirán las dependencias que ha permitido el mudo ministro Pardo: las bolsas de empleo y las cooperativas de trabajo, o sea, las tercerías que han inventado la manera de esquilmar al trabajador y acreditar a los capitalistas dueños de la empresa que administran, como empresarios que brindan formalidad y son legales.
Según la OIT, esta clase de enganche laboral también tiene visos de informalidad. Porque el trabajador no tiene estabilidad y no goza de remuneración adecuada y su satisfacción es mínima. Por supuesto, el rendimiento estará en la misma proporción. «Empleado satisfecho traerá mayores ganancias», como dice aquel otro refrán del comercio.
La informalidad en forma abierta o camuflada, «es fuente de desaliento y frustración, lo cual afecta la estabilidad social, la confianza en las instituciones e incluso la gobernabilidad», dice el informe de la OIT.
¿Será que algún día se cumplirá el pacto de caballeros que firmaron los sindicatos y el gobierno para que se pudiera aprobar el TLC con el Tío Sam de que se acabarían las infames tercerías?
19-09-13 12:30 a.m.
* http://www.elespectador.com/opinion/formalizacion-de-informalidad-laboral-articulo-446234



