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Jueves, 1 de octubre de 2026

LA ETNOEDUCACION

LA ETNOEDUCACION 4
EDUCACION DESDE LO PROPIO
Frente a la estandarización de la educación por el Ministerio de Educación Nacional

Luis Fernel Bonilla RoseroPor Luis Fernel Bonilla Rosero
Fundación Cultural Afrocolombiana Tambor y Caña
Santander de Quilichao
Norte del departamento del Cauca

Reparaciones para el pueblo afrocolombiano:
“Si no tenemos el espíritu preparado para resistir,
sencillamente seremos victimas pasivas del enemigo,
que nos viene a la casa,
nos saca de la casa,
nos la destruye y nos asesina”
Manuel Zapata Olivella

Las sociedades democráticas, deben asumir la tarea de diseñar políticas que garanticen el respeto y el desarrollo de los diferentes grupos étnicos que tejen y le dan vida a las dinámicas de los pueblos diferentes. Colombia en su Constitución Política define un conjunto de artículos que se refieren a la diversidad cultural y étnica arraigada en el territorio nacional y que promueven a través de la educación su pervivencia cultural. Todo este reconocimiento y direccionalidad del hacer estatal hacia los grupos étnicos, es producto de las luchas históricas de las comunidades culturales por tener un sitial real y en igualdad de condiciones con el resto de la sociedad.

Todos hemos visto que la sociedad excluye a un gran número de personas por muchos motivos y razones de toda índole; entre ellas, por razones lingüísticas, raciales, étnicas y culturales, pero la educación que debe ser un instrumento para transformar la sociedad; lo que se aprecia, en la realidad escolar, es que en muchos escenarios y momentos, se ha convertido en un instrumento reproductor de la misma, desconociendo otras lógicas culturales de relaciones distintas con lo natural y lo social, no permitiendo un mejor encuentro de muchos niños en el aula de clases, con el conocimiento y el saber.

Un puñado de niños, niñas y adolescentes son excluidos de la educación; aunque se les permite el ingreso al sistema educativo, reciben una precaria educación, negándoles la posibilidad de insertarse en la sociedad en mejor situación competitiva, para ser útil a su comunidad.

LA ETNOEDUCACION

Toda esta apuesta de exclusión es direccionada desde el Ministerio de Educación Nacional; a través de: la rigidez del sistema tradicional de enseñanza, la imposición de modelos no adecuados a la realidad de las comunidades étnicas, la homogenización de las directrices curriculares y la imposición de un modelo de evaluación del aprendizaje legitimado mediante: lineamientos y estándares curriculares, matrices de referencia, Derechos Básicos de Aprendizajes e indicadores de desempeño. Esta política educativa distribuida desde el poder central está inmovilizando el hacer pedagógico y didáctico de los establecimientos educativos, de directivos docentes, docentes y comunidad en general, es un todo organizador en dirección de instalar en el hacer institucional escolar líneas estáticas del hacer pedagógico, poco reflexionadas al interior de la escuela, para que los estudiantes puedan responder de la mejor forma posible los cuestionarios y preguntas que van entroncadas a consolidar un modelo de desarrollo económico y de sociedad que desconoce las rutas de formación que los pueblos y comunidades diseñan, desde su cultura y formas propias de interactuar con lo natural y posibilidades sociales que se tejen en la cotidianidad.

Son formas solapadas de mantener un Estado con unas estructuras que apabullan iniciativas transformadoras de la sociedad, en dirección de una mejor justeza social y comunitaria, que impide transformar imaginarios de sumisión y dependencia de una minoría social impuestas desde las autoridades centrales, a la mayoría de la nación, con culturas diversas.

Nuestra carta política reconoce la diversidad cultural y étnica en Colombia y le asigna una responsabilidad imperativa al Estado colombiano: la protección de las culturas, a una educación bilingüe en los territorios, a la educación enmarcada en el respeto por la identidad y se reconoce como derecho al acceso en igualdad de oportunidades a la ciencia, la cultura y la investigación.

El artículo 68 de la Constitución Política de nuestro país orienta que “los integrantes de los diferentes grupos culturales tendrán una formación que respete y desarrolle su identidad cultural”, es decir, una educación que se funde en el modo de vida de los grupos étnicos, donde se resalte y se fomenten los valores comunitarios. El Estado debe permitir el desarrollo cultural de los pueblos, a través de entregar las riendas de los procesos educativos de sus niños y niñas a las comunidades étnicas, mediante la construcción del currículo que responda a sus necesidades, expectativas y proyecto histórico de desarrollo, la trasmisión de los saberes tradicionales sin restricción alguna; impulsar la investigación social y educativa como el contexto cultural para avanzar en la apropiación y socialización de lógicas y saberes propio de ascendencia diferencial.

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Esto nos da el derecho de diseñar una educación en los territorios afrocolombianos y de índole comunitario donde se atienda: estilos y ritmos de aprendizajes, diferencias intelectuales, situaciones de ambientes diferentes desde una apreciación cultural y étnica, lógicas culturales de apropiación del territorio, valoración cultural de las personas, formas de solidaridad comunitaria, aprovechamientos y respeto por la naturaleza y amor al conocimiento y al saber: una educación desde lo propio. Asociado a este derecho se legitima la libertad de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra, a través del artículo 27 de la Constitución Política de Colombia.

Las aulas tienen un modelo de relacionar el conocimiento con las personas, único: son espacios que se han repetido en diferentes sitios y épocas de la sociedad, están distribuidas del mismo modo, la misma espacialidad y las mismas catedra, los dibujos de geometrías y cálculo, y los cantos que se entonan retumban en todas las clases. Suena un timbre, un señor borra un tablero, y se retira rápidamente y se mete en otro salón, entra una señora y aparece un cuaderno en el pupitre de los estudiantes y la dinámica se repite durante cinco horas en primaria y seis horas en bachillerato.

Pero sobre todo, cuando el timbre suena y entra otro señor, con saberes de profesor, los estudiantes deben de cambiar la forma de pensar, salir de un mundo disciplinar e ingresar a otro con otra lógica diferente, la vida se vuelve trozos de realidad que se va plasmando en un cuaderno, pedazos de saber que los estudiantes no encuentran una forma de articular el rompe cabeza epistemológico. Pero cuando la realidad de la vida cotidiana lo arropa, encuentra que las dificultades sociales tienen continuidad y tienen historia. Que la vida de hoy es consecuencia de otros hechos del ayer. Que nada está suelto: la realidad de la vida es un todo organizado, con color, sabor y piel de una cultura propia.

El conocimiento científico se produce en espacios de trabajo, donde investigadores, después de proponer hipótesis, de ensayo y error, llegan a unas precisiones teóricas sobre lo natural, siempre provisional, que les permite interpretar cada día de mejor forma los fenómenos de la naturaleza. La sociedad tiene unas dinámicas propias producto de los procesos de resistencia, iniciativas de luchas de pueblos y comunidades, que significa momentos diferentes y escenarios múltiples, pero mantienen unas continuidades que dan sustentos a los líderes y lideresas en sus sueños de transformación social.

Esta escuela que se quedó en tiempo, en una realidad educativa que no existe la voz del estudiante, él no tiene nada que pueda llevar al aula, todo se lo entrega su profesor. El inicio de clase empieza con una sola voz, la del maestro, y no con una inquietud de un niño. La realidad de los niños en su vida familiar es poca o casi nula, la participación en experiencias edificante que lo lleve al crecimiento y desarrollo personal es poca. La escuela debería ser el laboratorio de esas experiencias que se conviertan en los materiales fundamentales del trabajo escolar al interior de la práctica pedagógica.

La escuela es una realidad viva en la estructura del Estado y de la sociedad mayoritaria, que está al servicio de iniciativas sociales y económicas neoliberales, que promueve el individualismo como filosofía de desarrollo local y nacional, donde son negadas formas ancestrales de producción, convivencia y respeto por el ser humano y la naturaleza. Promueve una lógica de entregar un conocimiento unificador de la vida en comunidad, que desconoce otras lógicas de entender y relacionarse en el mundo, como sustrato del hacer pedagogía, reconociendo formas propias de transmitir el conocimiento en los procesos históricos de existencia étnica.

Hay que impedir que la “sociedad mayoritaria”, continúe con la “apropiación de la escuela”, como apéndice del poder económico de la nación. La escuela no puede seguir siendo el escenario que desarticula la vida escolar y los procesos sociales, culturales y productivos de las comunidades, que termina en la invisibilizacion de personas, comunidades y la desaparición cultural de diversos grupos humanos, que en este proceso arrastra el futuro y la transformación social de un país que debe estructurarse desde el reconocimiento y potenciación de la diversidad.

Los procesos políticos y sociales de los grupos étnicos, en particular del pueblo afrocolombiano, deben iniciar un gran movimiento de presencia pedagógico y cultural en la escuela, a partir de estructurar y formar las voces de los padres de familia al interior de los consejos directivos, comisiones de evaluación y promoción y consejos de padres de familia, preparándolos en el conocimiento de lógicas de producción cultural y social y las luchas de resistencia del pueblo negro como referentes para transformar la escuela.

Esta dinámica de empoderamiento social y comunitario, necesita del reconocimiento de la comunidad de padres y madres de familia como sujetos culturales y pedagógicos. Es un escenario social que se crea entre la comunidad en general y la escuela, que permite la movilidad de saberes y lógicas propias de las comunidades afros hacia el desarrollo institucional educativo, que va permitir construir comunidad educativa desde el dialogo de saberes propios y otros conocimientos de diferentes latitudes.

LA ETNOEDUCACION

La legislación afrocolombiana producto de las luchas de los diferentes grupos étnicos en su devenir histórico y los referentes culturales de vida del pueblo afrocolombiano, va generar un andamiaje educativo para el encuentro de la comunidad de docentes y comunidad de padres. Esta aproximación de contenidos y lógicas para un mejor relacionamiento cultural en la vida académica escolar, propende hacia la cimentación de una nueva escuela, donde la cultura y los saberes ancestrales del pueblo afrocolombiano mueva las cerraduras de la vida institucional educativa, instalada por el Ministerio de Educación Nacional, en la vida escolar, en su afán homogeneizador, para impedir que otros vientos sacudan la pasividad del aula y de esta forma se transforme la vida escolar.

Nace un nuevo liderazgo pedagógico dinamizador de la vida escolar, del seno de la comunidad educativa y comprometida en convertir la escuela en un escenario de transformación social, el aula como un escenario real de apropiación cultural. Los niños pueden ver y palpar que su vida en comunidad tiene presencia real en el aula, pero sobre todo que su maestro es un facilitador y vehículo principal para movilizar saberes, practicas, lógicas, vidas y luchas de las comunidades afrocolombianas.

El binomio escuela – comunidad es realmente un escenario de vida y para la vida, donde la continuidad cultural y pedagógico es la sabia que engrandece las relaciones personales en los momentos de apropiación y construcción del conocimiento. Dinamizar y construir la identidad cultural como un mandato constitución es posible a partir de una realidad pedagógica que le da vida a todo lo que encierra un niño o una niña afro como sujetos culturales: el niño ingresa al aula de clase y encuentra una vida escolar en armonía y articulada a la vida en comunidad.

Esta apropiación de la escuela por la cultura del pueblo afrocolombiano mediante la movilización de saberes, prácticas, significados y sentidos de las luchas históricas de nuestro pueblo, requiere la conformación de una red de formadores, con sensibilidad en el reconocimiento y respeto por el otro diferente, valores afectivos, conocimiento de gestión de aula y de las emociones, conocimientos pedagógicos y didácticos, legislación afrocolombiana y sistematización de las luchas del pueblo negro en colombiana. Este grupo de personas deben de encargarse estructurar y consolidar una caja de herramienta, equipada para llevar al encuentro con la cotidianidad institucional educativo y de esta forma poder transformar la vida escolar.

Finalmente “una escuela que cambia tiende a favorecer la igualdad porque forma parte de su propia naturaleza”.


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Luis Fernel Bonilla Rosero