LA ENORME PACIENCIA DEL CAUCA

Existe por allí, bien escondida y anclada en los vericuetos de mi intelecto curioso, lector e indagador, una cita célebre de autor desconocido, con mucha profundidad y alcance, aplicable siempre a muchas circunstancias de nuestra vida y que me ha acompañado como lema y bandera de combate en las continuas batallas de la misma, la cual quiero compartir ahora mismo con usted, amable lector y cómplice de mis ideas: “LA PACIENCIA ES EL ARTE DE DOMINAR NUESTRA IMPACIENCIA”. Interesante, ¿verdad? En 9 palabras sencillas está condensada toda una filosofía para la vida, y que ahora vienen a mí, a reforzar mis argumentos y propósitos de la presente columna, relacionadas como ustedes ya habrán notado, de acuerdo al título de la misma, a nuestro egregio y magnánimo departamento del Cauca, nuestra patria grande, del cual debemos estar siempre agradecidos, porque nos vio nacer y es una tierra bendita y admirable (siendo otra cosa muy diferente la imagen y el estigma que ha soportado por culpa de los desafueros y ataques de los que ya sabemos, lo mismo que los desatinos, corrupciones y malos manejos de algunos malos dirigentes políticos, que se han aprovechado precisamente de la paciencia caucana y la bondad de sus habitantes, para dominar el departamento a su amaño, mediante el poder político).
Dado el anterior concepto y contexto, tomemos al azar varios casos y ejemplos que son pruebas infalibles del tratamiento que siempre se le ha dado a nuestro departamento del Cauca, en lo concerniente a las obras urgentes materiales que son el bienestar de sus habitantes, y que ponen de presente, una vez más la enorme paciencia de los mismos, en contraposición a la lentitud paquidérmica y burocrática, junto a los enredijos del caso, de parte de las entidades oficiales, políticos y demás.
El pasado 31 de agosto del presente año, al fin se firmó por parte del actual gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, el alcalde municipal de Buenos Aires, Elías Larrahondo y el gerente del Contrato Plan Norte del Cauca, William Cifuentes, la obra de pavimentación del tramo entre La Balsa y Buenos Aires (15 kmts., si no estoy equivocado), después de esperar muchos años, peripecias, zancadillas, gobernadores y gestiones, para tratar de terminar el corto tramo, una obra urgente y necesaria para el norte del Cauca.
Ahora vámonos al sur del departamento. Idéntica situación con otra carretera, la denominada “carretera eterna”, entre El Bordo y Bolívar (Cauca), en un tramo de 56 kms., la cual solamente ahora la quisieron pavimentar, después de más de 60 años de espera y luego de varias “tentativas” de contratos y “posibles” desviaciones para llegar a Bolívar (Cauca), cuando se esfumaron por arte de magia, los recursos económicos destinados para tal fin. Pero al fin se produjo el milagrito y ya la carretera está pavimentada, con paciencia y todo. Ahora nos vamos para el occidente del Cauca, allí sí que existe en realidad, ante los ojos de toda Colombia, otra carretera inmensamente eterna, la carretera al mar, de la cual apenas ahora se están haciendo los estudios previos. No ha habido interés ni departamental, ni nacional, para construirla, a pesar de los tantos ex presidentes caucanos que han ocupado el Solio de Bolívar, y de los muchos políticos caucanos de legislaturas anteriores.
Con los tres casos anteriores, queda demostrada la inmensa paciencia caucana, y la inoperancia del Estado para darle al Cauca el verdadero tratamiento que merece, siendo hasta ahora como de tercera, porque no lo hace de acuerdo a la importancia y la dignidad que tenemos en el concierto nacional. Démosle gracias a Dios, por tener mucha paciencia y por no ser tan belicosos ni impacientes: “La paciencia vence, lo que el gobierno no hace por obligación”.





