Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 8 de octubre de 2026

La educación fallida

La educación fallida
La educación fallida
Imagen: https://artlist.io/

Alfonso Luna GellerSi alguien se pregunta por qué tanta violencia, por qué tanta corrupción en todos los estamentos sociales, por qué tanto consumo de sustancias psicoactivas, por qué tanta miseria, por qué falla la ciencia, la investigación y el desarrollo… Si alguien se pregunta ¿qué sociedad estamos construyendo? Generalmente las respuestas no abordan la causa básica, el génesis de toda la podredumbre social: la educación fallida.

La escuela pública debería ser el lugar donde los sueños echan raíces, un refugio seguro para el aprendizaje. Sin embargo, en Santander de Quilichao, para algunos jóvenes, se ha convertido en la puerta de entrada al fracaso.

Una niña llega a casa con el alma rota. Sus padres la reciben en silencio, perciben algo extraño: retraimiento, insociabilidad, un cambio que ya venía gestándose desde hacía meses. Entre lágrimas, la niña confiesa lo impensable: su profesora la ha cogido de escarmiento, la ridiculiza, la estigmatiza públicamente frente a sus compañeros en la Escuela Rafael Tello de Santander de Quilichao. Lo que debía ser un espacio de aprendizaje, de orientación, de consejos, se convirtió en un escenario de humillación.

La docente, que lleva años en la institución educativa Instituto Técnico, hace algún tiempo fue trasladada a la sede Rafael Tello (las dos instituciones donde hice mi primaria y bachillerato) hoy evidencia falta absoluta de vocación.

En consecuencia, su carrera no se puede medir en generaciones formadas, sino en años acumulados para una jubilación. Para esa persona, que inclusive con la misma niña manda razones virulentas y ofensivas a sus familiares, la formación de sus alumnos no tiene ninguna importancia.

Es más, la protagonista de esta historia en lugar de sembrar conocimiento, ha sembrado miedo. En lugar de inspirar, ha maltratado y ha tratado de frustrar sueños. En lugar de guiar, ha humillado. Cada burla, cada indiferencia, cada gesto autoritario deja cicatrices en la autoestima de niños y jóvenes que deberían encontrar en la escuela un refugio, no un tormento.

Las consecuencias son devastadoras: sin un proyecto de vida sólido, sin la guía de un educador y sin las herramientas que la escuela debe dar, los jóvenes se vuelven vulnerables a la violencia, al narcotráfico, a la corrupción, a la delincuencia… La educación mediocre que imparte esta profesora es un daño irreparable para nuestra juventud.

Obviamente, hay docentes comprometidos y apasionados que trabajan con entrega y vocación, pero la mediocridad, inclusive de una sola docente, ensucia la dignidad de una profesión vital.

Por esa razón, este editorial, que responde al clamor de un grupo de padres de familia que también reclaman coherencia en la educación, es una denuncia y un llamado a la acción. No podemos permitir que la educación sea solo el botín de un sindicato o un simple trámite para buscar pensión. Debe seguir siendo un derecho fundamental y un deber sagrado con las nuevas generaciones.


Otras publicaciones de Alfonso Luna Geller en Proclama del Pacífico:

Alfonso J Luna Geller
[email protected]