LA CIUDAD QUE QUEREMOS


Hace días en PROCLAMA, prestigioso medio de comunicación quilichagüeño y caucano, que le da realce confiable y objetivo al acontecer diario de la región, publicaron tres noticias referentes al mismo tema, el de la inseguridad, la cual se está desbordando en grado sumo ante la mirada tranquila, displicente y algo pasiva de las autoridades encargadas de hacerle frente sin dilaciones y con ánimo decidido y eficaz.
La primera de ellas, referente al asesinato lamentable del joven artista quilichagüeño Jholman Joel Castillo, quien vivía en el barrio Alfonso López y era un joven de paz, quien ayudaba en el coro musical del templo de Nuestra Señora de Guadalupe. Su muerte trágica causó mucha consternación en la comunidad quilichagüeña. La segunda, referente a las impresiones de un quilichagüeño y su pareja quienes un domingo cualquiera por la mañana fueron a la loma de Belén a avistar las aves de esa parte “turística” de Santander de Quilichao y fueron atracados a mano armada por unos muchachos, sin consecuencias trágicas. La tercera, parece inventada por Gabriel García Márquez en su mítico Macondo en forma de video: en plena calle central, la 5ª., pasan dos policías a pie por el andén y detrás el ladrón más tranquilo del mundo, quien con todo el tiempo del mundo y sin saber que lo estaban filmando le “echa mano” a un casco grande y sale caminando como Pedro por su casa.
Así, a vuelo de pájaro, con una simple muestra de casos esporádicos hemos hecho una reseña sencilla del diario acontecer quilichagüeño, en el caso de la inseguridad, aclarando que son muchos más, y que esa situación está produciendo ya la natural zozobra, intranquilidad y miedo en la comunidad quilichagüeña. Estos casos de ciudad en pleno resurgir y progreso como Santander de Quilichao, la segunda ciudad del Cauca, merecen la debida atención de todas las autoridades encargadas de poner los puntos sobre las íes, sabiendo que nos merecemos una ciudad más amable, menos estresante, más cordial, menos caótica y sobretodo, MÁS SEGURA.
Ahora que estoy comentando lo anterior sobre el quehacer diario de nuestra “Ciudad de los Samanes” traigo a colación lo expresado por el urbanista Joseph Borja, famoso por transformar a la ciudad de Barcelona, España, quien considera que “las ciudades deben determinar su propio destino, NO LOS GOBIENOS NACIONALES. Y NO SOLO SUS POLÍTICOS, SINO SUS CIUDADANOS”. Esto es lo que los expertos llaman “el derecho a la ciudad”. De acuerdo a este derecho, los quilichagüeños tenemos derecho en primer lugar a vivir seguros, sin miedo a salir a salir a las calles, a tener un tráfico vial ordenado sin esos horribles nudos gordianos que a cada rato se forman en las intersecciones viales, a poder deambular tranquilamente por los andenes, a caminar por los alrededores del parque central “Santander”, cerrado en sus 4 esquinas, al igual que lo hicieron en Popayán en el parque Caldas. Y no olvidemos, los quilichagüeños tenemos derecho a movilizarnos en las calles sin huecos, un detalle antiestético que nos da una pésima imagen, fuera de ser trampas peligrosas.
¿SERÁ MUCHO PEDIR A LOS CIUDADANOS QUILICHAGÜEÑOS QUE EXIJAMOS DE UNA VEZ POR TODAS EL DERECHO A LA CIUDAD QUE QUEREMOS Y QUE NOS MERECEMOS, POR SER LA SEGUNDA CIUDAD DEL CAUCA?



