LUIS CASTELLANOS TRAJO A CHOPIN A CALI



El Concierto de todos los miércoles de temporada en la Sala Beethoven de Cali tuvo anoche dos protagonistas. Frédéric Chopin puso en manos del pianista Luis Andrés Castellanos dos de sus Polonesas y dos composiciones más para que deleitara a los asistentes a la Sala Beethoven de la Institución Universitaria de Bellas Artes de Cali.
El maestro Castellanos Jiménez venía antecedido de una carrera rutilante. Recibió clases de música de su padre, saxofonista y clarinetista de la Orquesta de Lucho Bermúdez y desde los once años estudió en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia con la profesora María Burgos de Goubert. Se recibió con honores como Músico en Alemania en la Escuela Superior de Música de Colonia y luego realizó Maestría allí mismo bajo la guía del profesor Jacob Leuscher.
Desde que inició el Concierto el maestro que apenas frisa los 30 años, hizo gala de exquisita ejecución y fuerza interpretativa. Sus gestos, comunicación visual con el público y los enérgicos y suaves movimientos frente al instrumento que parecía un obediente genio, hicieron que los presentes permanecieran como en hipnosis dentro de la música que salía del teclado.
Las polonesas que Chopin renovó a danzas de salón y grandes escenarios, en manos del virtuoso que vino a la Sala Beethoven, lucieron vigorosas y a la vez solemnes. La digitación fue perfecta y su aire de artista emergió hasta llenar el recinto que estaba medio vacío.
Tarea del músico es interpretar las composiciones del autor y añadirles las dotes de su propia personalidad. Las dos Polonesas, Fantasía y la Grande y Brillante sonaron como su nombre lo anuncia. Los dedos corrían, saltaban con gracia, sin estruendo, como duendes en el bosque o entre velos e invitados a una cena. El pianista sentado dejaba que sus manos fueran guiadas por Chopin. A veces se levantaba, otras, miraba hacia arriba como buscando un espíritu más allá y sus manos obedecían a un largo e invisible pentagrama.
Chopin fue un innovador y aventurero de la composición en su época y el maestro Castellanos es su seguidor y fiel escudero. Su padre lo miraría anoche y se alegraría. Quienes estábamos presentes lo aplaudimos y él debió regresar al estrado para recibir la ovación de triunfo.
Funciones como la de anoche deben repetirse en la Beethoven. Los artistas invitados como el maestro Castellanos, merecen una antesala, una promoción publicitaria suficiente y con anticipación a la fecha de su evento. Cali lo merece y necesita. Y el actual Rector, lo estamos experimentando, se preocupa por dar a conocer el programa detallado y a tiempo.
Pero hace falta el principal condimento. Que haya convocatoria oportuna y una respuesta de estudiantes, familiares y aficionados a la diosa Euterpe.
27-10-16 12:10 p.m.
Luis Castellanos al piano: https://youtu.be/wdOFTbQH8zo



