La Balsa reunió los motivos para avanzar con la fuerza de su pueblo

Por: David Luna.
El pasado 13 de abril de 2025, domingo de clima sereno tras varios días de lluvia, regresé a un lugar entrañable: la Casita de Niños, en el corregimiento de La Balsa, municipio de Buenos Aires, Cauca. Aquel día, la comunidad se reunió en una jornada que combinó espiritualidad, memoria y acción política. La eucaristía, celebrada por el párroco local y el diácono Ananías Carabalí, desbordó el templo. Los feligreses llenaron también el atrio, marcando con fe el inicio de la Semana Santa y celebrando, además, el Día de la Movilidad Sostenible, fecha que recuerda la urgencia de transformar nuestros modos de habitar y desplazarnos en el territorio.

Reuniones con líderes de Suárez
La ceremonia dio paso a una agenda cargada de sentido colectivo. Amarildo Correa Obando, director de la CRC, acompañó el encuentro para hablar sobre el impacto ambiental de su gestión y revisar el avance de un convenio firmado por Elías Larrahondo Carabalí en 2023, cuando era gobernador. Las obras en cuestión —la intervención del parque principal de La Balsa y el embellecimiento de la ribera del río Cauca junto al puente metálico— fueron el punto de partida para un diálogo más amplio sobre territorio, liderazgo y futuro. Proclama del Pacífico estuvo presente, registrando las voces de un pueblo que no olvida su historia ni renuncia a construir la siguiente página.
En este contexto, estuvo él, Elías Larrahondo Carabalí. O, mejor dicho, fue reafirmada su presencia por quienes gritaron: “Elías no regresó, siempre ha estado entre nosotros”. No vino a postularse ni a pronunciar discursos vacíos. Vino a caminar con su gente, como lo ha hecho en Toribío, Jambaló, Guapi, Mercaderes, La Vega, Totoró, Santander de Quilichao, Popayán, y tantos otros rincones del Cauca en los últimos días. Su presencia encarna una pedagogía del poder desde abajo. Su recorrido, más que simbólico, tiene una finalidad concreta: entregar un balance de gestión, pero también convocar al respaldo político y social necesario para que el actual gobernador Octavio Guzmán pueda ejecutar con éxito el Plan de Desarrollo Departamental y todos sus proyectos.

Reuniones con líderes de Toribío y Jambaló
Ese mismo espíritu moviliza la gran asamblea que se prepara para el próximo 26 de abril en Santander de Quilichao. No será un evento más en la agenda política del Cauca, sino un momento de afirmación popular, de pacto territorial. Porque en este departamento, la política no puede seguir divorciada de la comunidad.
En La Balsa, tierra que lo parió y símbolo de las luchas afrodescendientes, se dieron cita más de 150 líderes: alcaldes, exalcaldes, concejales, exconcejales, docentes, presidentes y expresidentes de juntas de acción comunal, liderazgos del partido Colombia Renaciente, y líderes comprometidos con el bienestar común. Allí se reconoció un legado, pero sobre todo se trazó una ruta compartida hacia el porvenir.

Beatriz Bohórquez Salinas, gerente de la ESE Norte 1 entrega balance de gestión
Uno de los momentos más significativos fue la intervención de Beatriz Bohórquez Salinas, gerente de la ESE Norte 1, quien entregó un balance detallado de su gestión. La ovación fue unánime. Los asistentes reconocieron su compromiso con la humanización de los servicios de salud, la atención cercana a los usuarios, la ejecución de planes de prevención y promoción, y la articulación efectiva con sectores urbanos y rurales. Su presencia fue celebrada como un ejemplo de liderazgo institucional al servicio de las comunidades.
Y fue precisamente en la Casita de Niños —espacio emblemático de la educación afrocolombiana, con más de 40 años de historia— donde se gestó la reflexión central de la jornada. Liderado por Sor Inés Larrahondo y otras mujeres educadoras, este centro ha sido semillero de generaciones conscientes, orientadas por valores comunitarios. Desde allí se ha implementado la Ley de Etnoeducadores y nació la estrategia “De Cero a Siempre”, posicionando a Buenos Aires como referente nacional en educación con identidad y raíces sólidas.

Elías Larrahondo, alcalde de Buenos Aires en el año 2013, implementó la reestructuración de pasivos – Ley 550
Los asistentes evocaron las obras ejecutadas en tiempos recientes: la pavimentación de la vía Buenos Aires–La Balsa, el acueducto interveredal La Teta–La Balsa, el proyecto de gas natural, el nuevo hospital en Timba, programas de seguridad alimentaria, la entrega de más de 600 viviendas dignas y la construcción del parque de La Balsa con apoyo de la CRC. Cada obra fue presentada no como trofeo, sino como conquista colectiva, incluyente.
Los discursos se entrelazaron con testimonios. Elías relató cómo una madrugada cuando era alcalde salió desde La Balsa a las 4:00 a. m., sin cita ni comida, para conseguir un documento en Bogotá que garantizara la continuidad de una obra vital para su pueblo. Otro líder recordó que la actual vicepresidenta del Concejo fue formada en la Casita de Niños y que desde esa raíz ejerce un liderazgo distinto, más humano, más cercano. Se habló de política social, sí, pero también de memoria, de ética pública, de educación como instrumento de transformación.

La conclusión fue una sola: Buenos Aires no puede perder el rumbo. La verdadera conexión institucional, la visión estratégica y el liderazgo transformador deben estar en cabeza de sus líderes, de la gente. Por eso la consigna que emergió de la reunión fue firme: recuperar el municipio de Buenos Aires, garantizar su desarrollo con dignidad para todas sus comunidades y proyectarlo como municipio ejemplo en la región y el país.

La relación entre Elías Larrahondo y Octavio Guzmán, está más fuerte que nunca, marcada siempre por el respeto mutuo y el entendimiento político, representa una oportunidad para consolidar alianzas que enfrenten los desafíos estructurales del Cauca. Ambos, provenientes de las entrañas del pueblo afro y por el otro lado campesino, han comprendido que gobernar es servir, y que el poder sin comunidad es puro artificio.
En este Cauca, marcado por la guerra, el abandono y la exclusión, la Fuerza del Pueblo y los Motivos para Avanzar siguen siendo el poder que no caduca. Por eso el 26 de abril no será un acto más. Será una afirmación histórica. Una siembra colectiva. Un llamado profundo.
Mientras algunos se entretienen con discursos, en La Balsa se siembra con manos y con memoria. Como dijo uno de los oradores, “Aquí no estamos para ser aplaudidos, sino para despertar conciencias”. El hijo de doña Mery y don Abraham ha vuelto. No para pedir votos, sino para recordarnos que el Cauca tiene fuerza, tiene voz, y que la historia, esta vez, la escribe el pueblo.