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miércoles 28 marzo, 2018 a las 8:08 pm

JUDAS, DE NUEVO AL ÁRBOL

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JUDAS, DE NUEVO AL ÁRBOL
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Otras publicaciones de este autor: http://bit.ly/2teqPbL

JUDAS, DE NUEVO AL ÁRBOL

JUDAS, DE NUEVO AL ÁRBOL
Imagen de: https://bit.ly/2GASuJb

Vuelven y juegan los dados del Destino. ¿Quién los tira en el suelo o sobre la mesa de la Cena? Ah, la sátira de la vida. Lo que fue una buena suerte, ahora, por el capricho de la ruleta que nos gobierna inexorablemente, muestra la cara sin venda. ¿Cuántos años tenía Judas y cuántos estuvo al lado del Maestro, como administrador en su periplo en este mundo?

Judas, el hijo del Simón Zebedeo, muy conocido en la gran ciudad. Relacionista, manejador de Bolsa y experto en banquetes y recepciones. Era él el encargado de la organización de salidas del Maestro por los caminos de Judea y alrededor del Tiberíades. Sabía de restaurantes, buen pescado, mejores precios y con quién se hablaba. Cuántos burros se necesitaban, cuánto tiempo debía hablar Pedro en la presentación y a Jesús le controlaba la duración de su oración y el discurso.

El cargo de Judas era de gran responsabilidad. No a cualquiera le confiaría el Maestro, como se le dice a los que gozan de una gran sabiduría, un cargo de tanta confianza. Tal vez en un recorrido «los trece del paseo» gastarían cualquier 400 tetradracmas en el almuerzo y otros tantos en el desayuno, la merienda, las onces y la comida.

El colegio, o pequeña tribu, no guardaría dinero en el banco ni tendría ahorros. Nunca se dudó de la honradez de Judas. Seguramente Jude como le decían cariñosamente sus colegas, tenía fama de buen administrador y debía ser algo simpático. No cualquiera es sagaz, cuidadoso, ahorrador y habilidoso para obtener descuentos en los restaurantes y bares a donde él llevaba la tribu cuando había mucho sol o la caminata había sido difícil.

Porque podía el sabio Maestro encargar a Mateo que había sido Recaudador de Impuestos, pero ahora era el escritor de las Crónicas de viaje. Eso de manejar plata de tan poquita gente tampoco era sabroso. Tal vez nunca se le ocurrió comprarse para sí un cigarrillo o una colada fría de dátil. Se sabe que todos debían ser discípulos de un hombre muy atlético y económico. Estaban siempre de cara al público y cuidaban mucho su imagen.

¿Cuánto tiempo duraría este encargo? Desde que fue reclutado hasta la infausta suerte con que se le conoce pudieron ser unos tres años. Suficientes para para que el Maestro no dudara de su honradez y pulcritud en el manejo de la Caja común. Ahí también había que contar los aportes de quienes recibían algún milagro o eran curados por el «carisma» que salía de su persona. O, sencillamente, porque la gente sencilla daba lo que hoy se llama limosna en los templos, aunque ello siempre ha significado un regalo de pobres. Pero «de grano en grano llena la gallina el buche», siempre se oyó decir.

Pobre Judas. La plata llama a la tentación. Lo saben los banqueros que no sueltan un peso porque se vuelven pobres. Judas nunca tuvo fama de banquero. Apenas era un tenedor del dinero diario… Jesús no era un acaparador ni tenía jet ni barca. Ya conocía el dron y caminaba sobre el agua. Era la suma simpleza.

…continuará…

28-03-18                                             6:13 p.m.