INZÁ: ¡BASTA YA!… ¡NO MÁS!

Sobre el tintero estaban dispuestos y bien listos para su oportuno comentario muchos temas de indudable actualidad, tanto regionales como nacionales, e incluso uno internacional, demasiado importante, porque de manera incisiva nos tocó el corazón y también el alma: la muerte del gran líder de talla mundial, Nelson Mandela, ejemplo para Colombia, denominado “El Último Grande” (por la revista Semana), la reelección y la paz, el ocaso de Iragorri, la ética y los votos, el descalabro educativo, los mismos con las mismas, la no aprobación de la ley contra los ebrios al volante, Santander de Quilichao y su realidad, las peleas de los ex presidentes y su pésimo ejemplo, la escena macondiana de la invitación de Santos a ellos, para que se reconcilien durante el funeral de Mandela…, en fin, temas iban, temas venían. De pronto, escuchamos incrédulos, perplejos, sorprendidos e iracundos a las 7 de la mañana del pasado sábado 7 de diciembre del presente año (¡qué triste coincidencia!), la luctuosa y fatal noticia del ataque de las Farc al puesto de policía y a la población de Inzá, a las 5 y media de la mañana de ese día de mercado. Saldo trágico: 9 colombianos asesinados por los mismos colombianos (7 militares y 2 civiles).
Desde luego que esa noticia eclipsó, por así decirlo, al resto de temas que estaban esperando turno para ser comentadas, por sus connotaciones y consecuencias funestas para nuestro departamento, tan agobiado por situaciones parecidas y también para nuestro país y el futuro de los diálogos de paz de La Habana (del cual soy optimista pertinaz).
En cuanto a lo primero, es indudable pensar que ya los caucanos estamos demasiado estigmatizados por esos actos violentos, los cuales convierten a nuestro territorio en “zona roja”, sabiendo que es lo contrario, pues nuestra idiosincrasia es netamente pacífica, somos hombres y mujeres de bien, que merecemos desde ya el cambio inmediato de esa imagen ante la faz del país y convertirnos en tierra de paz. Por eso, es buena la idea que se escucha por allí de convertir al Cauca en una circunscripción de paz, para borrar por siempre esa imagen nefasta. Y respecto a lo segundo, el atentado de Inzá, pone a temblar los diálogos y decisiones debatidos hasta ahora, pues se pierde un poco la credibilidad sobre esa intención de terminar el conflicto.
Según la historia triste del conflicto colombiano, precisamente fue en Inzá donde el antiguo jefe de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, el famoso “Tirofijo”, comenzó su carrera delictiva, mediante una masacre a los ocupantes de una chiva, donde también murieron dos monjas. Ojalá Dios quiera que, en la presente ocasión, sea en la misma población, donde se terminen de una vez por todos esos actos terroristas y que el efectuado el pasado sábado 7 de diciembre, sea la última, antes del fin de conflicto. Nuestro departamento ya no quiere más tragedias por culpa del conflicto actual. Merecemos vivir en paz.




