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Lunes, 12 de octubre de 2026
martes 10 diciembre, 2013 a las 10:26 pm

Del desplazamiento y otros asuntos

Carlos E. Cañar Sarria
Carlos E. Cañar Sarria
CARLOS E. CAÑAR SARRIA
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               Dramática es la situación que afrontan miles de desplazados en Colombia que víctimas de la violencia y de la pobreza, no tienen otra opción que abandonar sus lugares de origen. A quienes se les niega la posibilidad de concebir un proyecto de vida y de futuro.

               Los colombianos ya nos estamos acostumbrando ver el desplazamiento de familias enteras en las cabeceras municipales y en las grandes ciudades. Mujeres, niños y hombres condenados a la mendicidad. En los andenes de las calles, en los semáforos, en las entradas de las iglesias, en los parques abundan estos compatriotas que esperan políticas públicas o privadas, la actitud compasiva de la gente que les ayude a solucionar en alguna medida su preocupante situación. Rostros desorientados, quemados por el sol reflejan la angustia, el desespero, la humillación, la incertidumbre, la desesperanza. Los desplazados terminan pensando que no hay Dios, ni patria, ni ley…

               El sociólogo Max Weber define el Estado como una institución jurídica de actividad continuada, cuando y en la medida en que su cuadro administrativo mantenga con éxito el monopolio legítimo de la fuerza y garantice con ello el imperio del orden legítimo. Agrega que el aparato jurídico desempeña un papel fundamental, pues si bien debe favorecer a toda la sociedad, le corresponde empeñarse prioritariamente en la protección de los más débiles. El desplazamiento forzado es la consecuencia de la gran debilidad del Estado en muchos frentes de la realidad nacional.

               Otro sociólogo, Emile Durkheim, por su parte anota que cuando a una sociedad le caracteriza el resquebrajamiento jurídico, se presenta la anomia, el caos, el descontrol y la anarquía. Enfatiza en la necesidad de recurrir a la conciencia colectiva y al solidarismo para que la sociedad no desaparezca. Considera el Derecho como el símbolo visible de la solidaridad social. Solidarismo que no es otra cosa que un llamado a la construcción y consolidación de sociedad civil. Esta se traduce en una sociedad organizada capaz de reivindicar sus derechos, cohesionada en defensa del orden democrático. Orden que no puede ser posible sin que sea efectiva la universalidad de la ley. El imperio de la ley y la economía hacia lo público caracterizan un Estado Social de Derecho, principio esencial del orden constitucional.

               Situación que hace necesaria la construcción de un Estado para hombres concretos, que pueda diferenciarse el país imaginario del país real. Derrotar la impunidad y la interpretación privada de la ley puede rescatar la fe en nuestras instituciones democráticas. Al Congreso le compete hacer leyes que produzcan efectos útiles a la sociedad. Las leyes funcionan con organismos judiciales eficientes y eficaces. Falta un Legislativo comprometido con los temas sensibles de país y que le caracterice una relativa autonomía con respecto al Ejecutivo; además de un poder judicial capaz de perseguir, detener y juzgar a los delincuentes y a los violentos. Si la anomia nos está asfixiando, el Estado en su conjunto debe consolidar la democracia y apabullar el delito.

               Es sustancial también que el Estado lidere a través de todas sus instituciones, una pedagogía para la convivencia pacífica. También son necesarias reformas económicas estructurales que impliquen a una gran cantidad de compatriotas vivir en condiciones de dignidad. La vigencia de los Derechos Humanos es una prioridad en un país acorralado por el terror, la indigencia, la impunidad, los privilegios, la desesperanza y el escepticismo. Formar ciudadanos, crear un verdadero proyecto de Nación, fomentar las bases de una sociedad civil sólida, contribuirían notablemente a contrarrestar la trágica debilidad del Estado y a la contención constitucional de los violentos.

Coletillas:

Primera: Si en realidad las Farc están interesadas en la paz del país, deben dar muestras de reconciliación. El atentado reciente en contra de los policías y de la población civil en Inzá es un hecho lamentable y repudiable. En momentos en que se adelanta el proceso de paz, lo lógico debiera ser los diálogos y no la utilización del lenguaje del terrorismo y de las balas. Paz en la tumba de los policías que perdieron sus vidas.

Segunda: Al parecer algunos especialistas en ginecología y obstetricia vienen imponiendo la modalidad de realizar operaciones cesáreas a mujeres embarazadas, sin que se amerite dicho procedimiento. Esta queja la hemos escuchado de varias mujeres. Dizque del  inicio de los controles prenatales se programa a las pacientes para la cirugía, advirtiéndoles que se comprometen a hacer los controles bajo la condición de que el día del parto se les practique la cesárea. Por lo visto, ya no se realizan partos normales porque para estos médicos lo “normal” son los partos por cesárea y no por los procedimientos naturales. ¿Qué razones tienen algunos ginecólogos para evitar los partos naturales? Presuponemos que las razones deben ser de tipo económico. Es posible que las cesáreas les representen mayor rentabilidad que la que pueda significar los partos normales.

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