Investigadores de Colombia y Ecuador proponen RISE

Una iniciativa para impulsar rutas de recuperación post-UCI
y post-sepsis en América Latina y el mundo
Popayán, Colombia. Un grupo de investigadores de Colombia y Ecuador presentó la propuesta conceptual de Recovery in Sepsis Empowerment (RISE), una iniciativa científica orientada a promover el desarrollo de rutas organizadas de atención para pacientes sobrevivientes de unidades de cuidados intensivos (UCI), sepsis y otras enfermedades críticas. La propuesta se desarrolla dentro del marco de Advancement in Rehabilitation and Integration for Sepsis Empowerment (ARISE), una arquitectura organizacional diseñada para integrar asistencia clínica, investigación, educación, innovación y gestión sanitaria con el propósito de fortalecer la recuperación posterior a la enfermedad crítica.
La iniciativa surge como respuesta a una realidad ampliamente documentada en la literatura científica: los avances de la medicina intensiva han permitido que millones de personas sobrevivan a episodios de sepsis, insuficiencia respiratoria aguda, trauma mayor y otras condiciones críticas; sin embargo, una proporción considerable de estos sobrevivientes desarrolla secuelas persistentes que afectan la función física, la cognición, la salud mental, el sistema inmunológico y la calidad de vida. Estas alteraciones incrementan el riesgo de nuevas hospitalizaciones, discapacidad, dependencia funcional y mortalidad tardía.
Los investigadores consideran que el principal desafío ya no consiste únicamente en disminuir la mortalidad hospitalaria, sino en garantizar que quienes sobreviven recuperen su capacidad funcional y su reserva fisiológica. En este contexto, RISE propone una nueva forma de entender la atención posterior a la enfermedad crítica mediante rutas clínicas estructuradas que acompañen al paciente desde el alta hospitalaria hasta su reintegración familiar, laboral y social.

El modelo plantea un seguimiento longitudinal e interdisciplinario basado en la restauración de la reserva fisiológica, integrando la evaluación inmunológica, cardiovascular, pulmonar, nutricional, musculoesquelética, neurocognitiva, metabólica y psicosocial dentro de un mismo proceso asistencial. Su propósito es reducir la fragmentación del seguimiento clínico y favorecer una atención continua entre la UCI, la hospitalización, la consulta externa, la atención primaria y la rehabilitación.
Para hacer posible esta transformación, los investigadores desarrollaron ARISE, definido como una arquitectura organizacional para los sistemas de salud. A diferencia de un programa convencional de rehabilitación, ARISE propone organizar la recuperación mediante una estructura que articule hospitales, servicios ambulatorios, atención primaria, universidades, grupos de investigación, tecnologías digitales y responsables de políticas públicas alrededor de un objetivo común: restaurar la reserva fisiológica del sobreviviente de enfermedad crítica.
El modelo se fundamenta en catorce pilares estratégicos que representan los principales dominios biológicos y funcionales que deben recuperarse después de una enfermedad crítica. Estos incluyen la estabilidad clínica, la recuperación inmunológica, la reserva cardiorrespiratoria, la función musculoesquelética, el estado nutricional y metabólico, la función neurocognitiva, la salud mental, la recuperación renal y endocrina, la integridad vascular y de barrera, la salud oral y la microbiota, la salud sexual y endocrina, la salud digital y el seguimiento remoto, la reintegración familiar, social y laboral, y la medicina personalizada basada en datos longitudinales. En conjunto, estos pilares buscan que la recuperación deje de medirse únicamente por la supervivencia y se evalúe mediante la restauración integral de la capacidad funcional y adaptativa del paciente.
Los autores explican que estos componentes deberían integrarse tanto en centros ambulatorios como en la atención intrahospitalaria, permitiendo iniciar la planificación de la recuperación desde la propia UCI y mantener un seguimiento coordinado tras el alta. De esta manera, la recuperación dejaría de depender de consultas aisladas para convertirse en un proceso continuo entre intensivistas, médicos familiares, internistas, fisiatras, fisioterapeutas, nutricionistas, psicólogos, enfermería y otros profesionales de la salud.

Según los investigadores, actualmente no existe en Colombia un modelo nacional estandarizado e integral que articule todos estos dominios de recuperación dentro de una ruta estructurada y uniforme para pacientes sobrevivientes de enfermedad crítica en las redes de prestación de servicios. Si bien algunas instituciones cuentan con iniciativas de rehabilitación, seguimiento post-UCI o programas específicos, estas suelen ser locales y heterogéneas, sin un marco organizacional común que integre de forma sistemática la recuperación biológica, funcional y social a lo largo de todo el proceso asistencial. Precisamente esa brecha constituye el problema que ARISE busca abordar mediante una propuesta susceptible de ser evaluada, validada e implementada progresivamente.
Los investigadores destacan que el envejecimiento poblacional, el incremento de las enfermedades crónicas y el mayor número de pacientes que sobreviven a cuadros críticos hacen necesario replantear el continuo asistencial. Consideran que la recuperación debe reconocerse como una fase propia de la atención sanitaria, con indicadores específicos, equipos multidisciplinarios, sistemas de información interoperables y estrategias de evaluación de resultados que permitan medir no solo la supervivencia, sino también la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida.
En este escenario, RISE no se plantea únicamente como un programa clínico, sino también como una línea de producción científica destinada a generar evidencia sobre la recuperación posterior a la enfermedad crítica. Los investigadores proyectan el desarrollo de publicaciones relacionadas con reserva fisiológica, inmunodisfunción persistente, fragilidad, modelos de implementación, indicadores de recuperación, economía de la salud y organización de sistemas sanitarios. El objetivo es aportar conocimiento que permita orientar futuras decisiones clínicas y de política pública, sustentando cualquier adopción del modelo en evidencia científica generada y validada mediante estudios prospectivos y colaborativos.
Investigadores e instituciones participantes
La iniciativa es liderada por el Dr. Jhan Sebastián Saavedra Torres, investigador de la Institución Universitaria Visión de las Américas (Pereira, Colombia) y del Grupo de Investigación en Salud Pública (GISAP) de la E.S.E. Norte – Red de Salud del Norte Empresa Social del Estado (Cali, Colombia).
La red científica está conformada además por:
- Dr. Juan Sebastián Izquierdo-Condoy
Universidad de las Américas (UDLA), Quito, Ecuador. - Dr. Humberto Alejandro Nati Castillo
Universidad CES, Medellín, Colombia. - Dra. Janeth C. Gil
Universidad Santiago de Cali (USC), Cali, Colombia. - Dra. María Virginia Pinzón Fernández
Universidad del Cauca, Popayán, Colombia.
Esta colaboración conforma una red científica colombo-ecuatoriana orientada al desarrollo de investigación traslacional en enfermedad crítica, sepsis, síndrome post-UCI, recuperación post-sepsis, inmunología clínica, envejecimiento saludable y organización de sistemas de salud. A través de esta alianza se busca generar evidencia científica que facilite la implementación de modelos innovadores de atención centrados en la recuperación integral de los sobrevivientes de enfermedad crítica.
Como parte de esta iniciativa, los investigadores invitan a universidades, hospitales, sociedades científicas, grupos de investigación, entidades gubernamentales y organizaciones de salud de América Latina a participar en el desarrollo colaborativo de RISE y ARISE. La meta es construir una base científica sólida que permita comprender mejor la recuperación posterior a la enfermedad crítica, desarrollar estudios multicéntricos, validar estrategias de implementación y contribuir al diseño de modelos asistenciales capaces de responder a las necesidades de una población creciente de sobrevivientes de UCI y sepsis. La visión de largo plazo es que la recuperación deje de considerarse el final de la hospitalización y sea reconocida como una etapa esencial del proceso asistencial, orientada a restaurar la reserva fisiológica, la funcionalidad y la calidad de vida de los pacientes.



