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Martes, 6 de octubre de 2026

Impresiones de un quilichagueño 2013

Javier Enrique Blog
Javier Enrique Blog
Por Lic. Javier Enrique Dorado Medina
Correo electrónico: [email protected]
Twitter: @javiergolden_

Impresión a: ¿hasta cuándo las benditas colas torturantes?

CEO

Si en la vida existe una situación que me da tristeza, sufrimiento y dolor de patria, es contemplar la escena atroz de la tortura de los ciudadanos quilichagueños, de todas las condiciones, haciendo las consabidas colas para pagar los servicios públicos, en medio de un calor infernal, ante la mirada displicente de los funcionarios públicos de esas entidades y de los transeúntes que por allí pasan.

Algo debe hacerse para terminar esa costumbre y que todos los ciudadanos no sean sometidos a esas humillaciones constantes en detrimento de su dignidad como seres humanos.

Impresión b: orando por el árbol de mango del barrio Los Samanes

Saman

Si hubo algo que llamó la atención de la pasada conferencia del escritor, poeta, columnista y ensayista, William Ospina del martes 18 de marzo del presente año, fue su fascinación por los árboles y la zona verde del parque lineal que bordea a nuestro río tutelar, el Quilichao. Según él, debemos sentirnos orgullosos por tener esos árboles, adornando ese sector, dándonos oxígeno puro y sirviendo como sombrío natural y refrescante para los tiempos de intenso verano (según sus propias palabras: “los árboles nos dan mucho y no piden nada”.).

Ahora bien, hay otro árbol hermoso, inmenso, espectacular, atrayente y sin igual, que adorna a su modo un lote verde desocupado de la calle 10, en frente de una cuadra del barrio Los Samanes, siendo un árbol que en cada final de año soporta las pedradas de los malos muchachos por quitarle mangos, pero allí está, orgulloso y altivo, cada vez más imponente y admirable. Todos los días estoy orando para que por favor siga allí y a nadie se le ocurra cortarlo de raíz (darle muerte, un ecocidio), como muchas veces ha sucedido aquí mismo en nuestra ciudad. Quilichagueños: los invito a visitar y contemplar ese hermoso árbol, antes que sea demasiado tarde.

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