20 de agosto de 1940: Lev Davídovich Bronstein, mejor conocido como León Trotski, fue uno de los personajes más polémicos de la historia de los movimientos marxistas. Nació en Yánovka, Ucrania, el 7 de noviembre de 1879. Pese a ser hijo de pequeños terratenientes, desde su temprana juventud Trotsky participó en diversos movimientos clandestinos y de tendencia marxista. Hizo parte del triunfo de la revolución bolchevique y fue fundamental en la creación del ejército rojo. Pese a esto, siempre mantuvo una serie de críticas al pensamiento difundido por el líder ideológico de la revolución rusa: Lenin. Con la muerte de este último y el ascenso de Joseph Stalin, Trotsky quedó en una pésima posición que lo obligó a partir de la Unión Soviética. Stalin, defensor de una doctrina conocida como marxismo-leninismo. Consideraba que las ideas defendidas por Trotsky suponían una amenaza para la consolidación de la Unión Soviética y de su modelo de socialismo. Trotsky defendió la puesta práctica de un proceso conocido como “revolución permanente” mediante el cual otorgaba la responsabilidad de la revolución al proletariado —minimizando el papel de la burguesía y la intelectualidad en la misma— además de rescatar una posición de Marx y Engels la cual menciona que la revolución fracasaría si no podía extenderse a los países avanzados y dominantes. Stalin por el contrario defendió la posibilidad de que la Unión Soviética se convirtiese en una especie de faro revolucionario —la tesis de “socialismo en un solo país”— que serviría de modelo a otras naciones y el mantenimiento de la política de partido único como vía fundamental para el triunfo del modelo.
Trotsky decidió en primera instancia exiliarse en el interior de la Unión soviética, pero la persecución estalinista lo obligó a partir hacia el extranjero. Trotsky emprendió entonces una especie de peregrinaje por Europa en el cual atacó continuamente a Stalin y sus políticas. Por su parte, la figura de Trotsky fue vetada al interior de la Unión Soviética e incluso Stalin hizo hasta lo imposible por desaparecer su memoria de los registros históricos; la acción más famosa al respecto fue la eliminación por fotomontaje de la figura de Trotsky en varias de las fotografías de la revolución. Tras el triunfo del nazismo en Alemania y la consolidación del estalinismo, hechos que consideró como serias derrotas para el proletariado, Trotsky reunió esfuerzos para convocar la IV Internacional. No obstante, su participación en las decisiones de la misma no pudo realizarse de forma personal: enterado de un complot de Stalin para asesinarlo en cualquier país europeo, Trotsky decidió aceptar en 1936 el ofrecimiento del presidente mexicano Lázaro Cárdenas y afincarse en la nación latinoamericana.
En Ciudad de México fue recibido por la pintora Frida Kahlo y su esposo, el muralista Diego Rivera, simpatizantes de la causa trotskista. Allí arreció sus críticas en contra de Stalin y realizó un informe de cómo este había sido el principal instigador de la muerte de sus hijos. Stalin hizo cuenta de este testimonio para arreciar la persecución de su antiguo camarada y apoyó dos nuevos atentados en el país azteca. El primero ocurrió en mayo de 1940, en el que se acusó la participación directa del artista mexicano David Siqueiros, del cual se salvaron milagrosamente Trotsky y su esposa. El siguiente estuvo a cargo de Ramón Mercader, un agente español del NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), quien luego de varios meses de investigación logró infiltrarse en el círculo cercano de Trotsky. Tras ganarse su absoluta confianza, el 20 de agosto de 1940 Mercader atacó al antiguo dirigente soviético con un piolet —una especie de pica usada en el alpinismo— causándole una seria herida en la cabeza que ocasionó su muerte al siguiente día. En recompensa, Mercader recibió la ciudadanía soviética y fue nombrado Héroe de la Unión Soviética.
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Publicación original en: http://www.lacasadelahistoria.com/20-de-agosto-leon-trotsky-es-herido-de-gravedad-con-un-piolet-por-ramon-mercader/

